miércoles 25/5/22
Ayuntamiento de Ponferrada

Once nombres con honores y ninguno es de mujer

Personalidades de la política, la cultura, el clero, la realeza y el estamento militar tienen títulos y medallas otorgados por el Ayuntamiento de Ponferrada en base a un reglamento que acaba de ser modificado
nombres

A mediados del pasado mes de abril, entró en vigor la modificación del Reglamento de Honores del Ayuntamiento de Ponferrada, por el que se rige la concesión de los títulos de hijo predilecto e hijo adoptivo, el nombramiento de alcalde o concejal honorario, la medalla de honor de la ciudad y las medallas de oro, plata y bronce. Honores con los que la administración local reconoce la labor de algunas personalidades por los servicios prestados a Ponferrada, sin que ello conlleve ningún derecho o privilegio económico y/o administrativo. Once nombres figuran, actualmente, en la lista de personas distinguidas. Son representantes de la política, la cultura, la comunicación, el clero y el estamento militar. Once hombres. Ninguna mujer.

El nombramiento del religioso y escritor Antolín López Peláez (1866-1918), descendiente de Noceda del Bierzo, como Hijo Adoptivo de Ponferrada fue el primero de los reseñados en el libro de honores de la ciudad, allá por 1913. El siguiente nombre en entrar en la lista de hijos adoptivos fue el del pintor villafranquino Demetrio Monteserín (1876-1958), reconocido como tal en 1929.

Siguiendo el orden cronológico, el capitán de la Guardia Civil Román Losada —que jugó un papel determinante en el alzamiento militar y mandó detener al último alcalde republicano, Juan García Arias, después fusilado— fue reconocido como Hijo Adoptivo en 1936 y su nombre todavía figura entre lo que tienen honores, según la información facilitada por la Concejalía de Régimen Interior. Un nombre incómodo que confronta con los preceptos de la Ley de Memoria Histórica, en base a la cual el nombre del dictador Francisco Franco fue borrado de los documentos que, en 1949, recogieron la entrega de la Medalla de Oro de la ciudad y su nombramiento como Alcalde Honorífico. El Ayuntamiento de Ponferrada le retiró las distinciones en el año 2017, casi setenta años después de que le fueran otorgadas con motivo de la visita que Franco realizó al Bierzo para inaugurar oficialmente la entrada en funcionamiento de la central térmica de Compostilla.

El que fuera rector de la Basílica de la Encina, el también villafranquino Antonio Valcarce Alfayate; y el compositor y folclorista Federico Fernández Luaña completan el apartado de hijos adoptivos de la capital berciana. El primero entró en la lista en 1970 y el segundo lo hizo en 1989.

El periodista Luis del Olmo y el ahora rey emérito Juan Carlos I son las únicas personalidades todavía vivas que figuran en el Reglamento de Honores del Ayuntamiento de Ponferrada. El locutor radiofónico ponferradino fue nombrado Hijo Predilecto en 1996, un título que desde 1985 ya ostentaba el fotógrafo y poeta Amalio Fernández (1911-1988). Son, hasta el momento, los dos únicos hijos predilectos de la ciudad. Por su parte, Juan Carlos I recibió la Medalla de Honor en 1999, cuando todavía era rey de España. La suya es la única medalla de estas características otorgada por el Ayuntamiento.

Sí hay más medallas de oro, concretamente tres, concedidas entre 1996 y 1999. La Sociedad de Socorros Mutuos La Obrera (creada en marzo de 1889) es la única institución que figura en el Reglamento de Honores por lo que su labor ha supuesto para la historia de la ciudad. La Medalla de Oro de la capital berciana le fue concedida en 1997, justo un año después de que el primer alcalde democrático después de la dictadura, el socialista Celso López Gavela (1925-2018), que dirigió Ponferrada durante 16 años, la recibiera. La última Medalla de Oro entregada por el Ayuntamiento fue para Demetrio Mato (1918-2010), docente y director del instituto Álvaro de Mendaña y del Centro Asociado de la Uned de Ponferrada, además de concejal entre 1955 y 1961.

Todos ellos son los hombres cuyos nombres forman parte de la historia de Ponferrada. Algunos también tienen calles y espacios públicos. Un callejero en el que, como en el libro de honores, faltan mujeres. Solo 16 calles tienen nombre femenino.

Once nombres con honores y ninguno es de mujer
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