viernes 27/5/22

Después de las heridas y el tratamiento médico, el agredido tardó en curar doscientos ochenta y dos días, de los cuales nueve días fueron de perjuicio grave y los doscientos setenta y tres días restantes fueron de perjuicio moderado, habiéndole quedado como secuelas una pérdida de agudeza visual y afectación del nervio facial, rama frontorbitaria y parasia, además de una cicatriz de tres centímetros de longitud en el pabellón auricular izquierdo que constituye un perjuicio estético ligero.

El lesionado tiene una neuropatía óptica bilateral previa, sin tener constancia de síntomas anteriores a la agresión sufrida.

Por su parte el agresor sufrió lesiones consistentes en tumefacción, dolor y equimosis en región cigomática izquierda y contusión submamilar izquierda, sin crepitación ósea ni deformidad. El autor de los hechos ya había a sido ejecutoriamente condenado en 2.017 como autor de un delito leve de lesiones y como autor de un delito de violencia en el ámbito familiar.

Pérdida de agudeza visual, daño en el nervio facial y cicatriz en el pabellón auricular
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