lunes 23.09.2019

El Ayuntamiento berciano de Castropodame busca ayuda para digitalizar antiguos documentos históricos entre los que destaca un pergamino que data del año 1497

   

Castropodame, un pequeño municipio del Bierzo Alto en el que viven poco más de 1.500 personas, atesora en su archivo histórico municipal un antiguo pergamino de 1497. El documento recoge la sentencia sobre el pleito que los vecinos de la villa mantuvieron con el señorío de Bembibre, al que pertenecían la mayoría de los pueblos del entorno, sobre la capacidad de ejercer justicia en sus dominios. Ahora, el Ayuntamiento busca la ayuda de la Diputación de León para restaurar y digitalizar éste y otros antiguos documentos. “Puede que no estemos en una época de mucha floritura, pero Castropodame tiene un pasado importante y estos libros son la muestra de ello. Poco podremos decir de él si no los conservamos y no tenemos con qué demostrarlo”, explica la alcaldesa, Josefa Álvarez.

La alcaldesa de Castropodame, Josefa Álvarez, junto al concejal de Cultura, Rogelio Meléndez, muestran los documentos históricos del municipio que se quieren digitalizar. CÉSAR SÁNCHEZ
La alcaldesa de Castropodame, Josefa Álvarez, junto al concejal de Cultura, Rogelio Meléndez, muestran los documentos históricos del municipio que se quieren digitalizar. CÉSAR SÁNCHEZ
   

 

En concreto, la subvención solicitada a la Diputación de León pretende conseguir 1.000 euros para restaurar la pieza, reproducirla en una copia facsímil para exposición y consulta y asegurar las condiciones de conservación necesarias para que el original no se deteriore más. En ese sentido, Álvarez señala que, pese a que ha visto pasar más de cinco siglos, el pergamino sólo ha sufrido pequeñas agresiones, como dobleces y humedades, que no han afectado a la legibilidad del texto ni al estado de conservación general de la pieza.

En su texto, el escribano de los Reyes Católicos Cristóbal de Torrijos describe la disputa entre la real villa de Castropodame y el señorío de Bembibre a cuenta de las respectivas jurisdicciones y expone el fallo de la autoridad que medió en el pleito, el “juez de sus altezas” Diego López de Ayanguas. Castropodame acusaba a Bembibre y a su señor, el conde Alonso Enríquez, de usurparles las facultades judiciales que el concejo ostentaba “desde tiempo inmemorial”. Así, el texto recuerda que 30 años atrás, es decir, en 1467, los señores de Bembibre habían derribado la horca con la que Castropodame ejercía su justicia.

Tras no recibir ayuda por parte del Obispado de Astorga, antiguo señor de las tierras, los vecinos recurrieron a la justicia de los reyes para que les fuesen restituidos sus derechos y consiguieron que el fallo restituyera a la villa “la facultad de ejercer la jurisdicción civil y criminal, horca y cadena”. El pergamino también cuenta que, al día siguiente, las campanas convocaron a los vecinos a un acto en que el juez ordenó levantar de nuevo la horca en su primitivo emplazamiento, “en la parte alta de una viña que está en un castro y cerrillo”, como signo de restitución a Castropodame de sus facultades en materia judicial. Asimismo, se nombró a un vecino de la villa, Juan Fernández, como juez del lugar y a otro, Fernando Pallero, como auxiliar del primero.

La caligrafía de los escribanos

El concejal de Cultura de Castropodame, Rogelio Meléndez, fue una de las personas implicadas en el rescate de esta documentación histórica, que 30 años atrás dormía el sueño de los justos en unas olvidadas dependencias municipales, entre escobas, polvo y viejos útiles del Consistorio. Geólogo de profesión, su pasión por la historia le ha llevado a bucear entre antiguos textos y legajos, cuyas páginas pasa con sumo cuidado y cariño, mientras elogia la caligrafía de algunos escribanos, que “parece que está hecha a imprenta”.

Tras investigar la historia local del municipio, Meléndez destaca la “excepcional importancia para el pueblo de Castropodame” del documento y valora que se estén adoptando medidas que favorezcan su conservación. “Es uno de los documentos más antiguos que se conservan sobre Castropodame y, desde luego, el más antiguo de los conservados en el archivo histórico municipal”, apunta. En cuanto al estudio de la pieza, el edil asegura que los actuales medios de análisis a través de imágenes digitales podrían ser útiles a la hora de llevar a cabo nuevas y más extensas investigaciones.

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Documentos históricos del municipio de Castropodame (León), que el Ayuntamiento quiere digitalizar. CÉSAR SÁNCHEZ

Sobre el contenido del texto, Meléndez señala varias curiosidades, como la “heterogénea” división administrativa del Antiguo Régimen, en la que cotos, merindades y señoríos convivían con otras entidades como las villas. “En aquella época no había ayuntamientos tal y como los conocemos”, apunta el concejal, que recuerda que las administraciones municipales modernas nacen con la Constitución de 1812. Castropodame, cuyos terrenos pertenecieron durante la Alta Edad Media al Obispado de Astorga, pasó durante el reinado de Carlos I a ser considerada como real villa, es decir, que “dependía directamente del rey”, subraya Meléndez, que asegura que esta circunstancia estuvo en el origen del pleito con el señorío de Bembibre que se recoge en el pergamino.

Igualmente, el edil destaca que “los textos antiguos eran muy reiterativos”, con circunloquios y enumeraciones que hacen que su contenido sea difícil de descifrar. “El escribano cobraba por página”, apunta con sorna el edil, que confía en que dar a conocer la existencia de este tipo de tesoros sirva “para que la gente saboree la historia de su pueblo”.

Tesoros de la historia

Además del pergamino del siglo XV, el archivo histórico de Castropodame puede presumir de conservar entre sus fondos algunos otros documentos de indudable valor, como un libro de visita de términos, una especie de registro de la propiedad con tapas de madera, que recoge la delimitación de terrenos en Castropodame desde 1579 hasta 1755. La información contenida en estos documentos es “bastante inexacta”, ya que en la época no se empleaban las actuales definiciones matemáticas y geométricas, lamenta Meléndez, que como geólogo se queja del uso de “terminologías que sólo les valían a ellos” o de “croquis a mano alzada sin escalas que los conviertan en auténticos planos”.

El archivo histórico, que hasta el siglo XIX se conservó en la iglesia parroquial, también esconde un tomo del Catastro de Ensenada correspondiente a la población. Este volumen es conocido como el 'libro furado' por los agujeros que atraviesan sus páginas, que podían usarse en caso de querer anillar las hojas. Sus primeras páginas se conocen como las 'respuestas generales', ya que se daba contestación a un interrogatorio de las autoridades para hacer una descripción del pueblo y sus vecinos, a modo de formulario de la época. El Archivo Histórico de Simancas, en la provincia de Valladolid, custodia una copia de estas 'respuestas generales', señala Meléndez.

Por otro lado, el edil muestra otro bello ejemplar datado de 1793 e identificado en su portada como 'Libro de inventarios', que contiene un archivo de los bienes de la villa, elaborado por Andrés de Soto y Valcarcel, un antiguo cacique al que las tropas francesas asesinaron durante su paso por el municipio en el transcurso de las guerras napoleónicas. Además, el Ayuntamiento dispone de abundante documentación perteneciente al siglo XIX, que actualmente se encuentra en proceso de catalogación.

Según apunta la alcaldesa, “la intención es digitalizarlo todo, empezando por lo más antiguo”. “Lo primordial es empezar con el pergamino, es lo que más prisa corre porque es de los documentos más antiguos que debe conservar un ayuntamiento en España”, añade Álvarez, que avanza que el Ayuntamiento ya ha iniciado los trámites para poner en marcha todo el proceso, solicitando presupuestos a distintas empresas del sector.

Con un legado romano que se remonta más de dos milenios, este pequeño paso para dar valor a los documentos que conserva el Consistorio busca conservar el testimonio de los antiguos habitantes del municipio y evitar que se produzcan extravíos como el de unas actas de bautismo del siglo XVI, que se perdieron durante el traslado de los documentos desde la iglesia al Obispado de Astorga, donde se custodian a día de hoy algunos de ellos.

Al respecto, la alcaldesa apunta que la Diócesis y la Junta Vecinal de San Pedro Castañero, localidad del municipio, mantienen una “rencilla” a cuenta de un libro de más de 200 años que estuvo custodiado por la entidad local en la ermita de la población y que ahora se conserva en la capital maragata.

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