martes 17.09.2019
salud

Ponferrada abre su primer centro de daños cerebrales

Para paliar las secuelas de ictus, demencias o parkinson.
Ponferrada abre su primer centro de daños cerebrales

Tienen entre 27 y 31 años, son especialistas en paliar las secuelas que la enfermedad o los accidentes dejan en el cerebro, y acaban de abrir el primer centro privado para tratar daños cerebrales que funciona en Ponferrada.

El neuropiscólogo Roberto Patallo, la logopeda Cristina Vega, el fisioterapeuta Andrés Martínez y la terapeuta ocupacional Verónica Monteiro se han formado fuera del Bierzo pero han decidido regresar a casa para cubrir una carencia que ni la sanidad pública ni la privada estaban cubriendo hasta ahora en la comarca; paliar las secuelas de quienes han sufrido un ictus o un traumatismo craneoencefálico, o sufren parkinson o algún tipo de demencia que siembra de obstáculos actividades tan cotidianas como hablar, ir a la compra, cocinar o sacar dinero de un cajero. Su apuesta de autoempleo se llama Centro de Daño Cerebral (Cedae) y el pasado lunes comenzaba a funcionar en un local de la plaza de Lutero King (junto a las piscinas municipales) donde no falta un miniapartamento con cocina para que los usuarios recuperen habilidades perdidas.

«La rehabilitación en la sanidad pública abarca dos meses, pero muchos pacientes necesitan un seguimiento y hasta ahora se tenían que trasladar desde el Bierzo hasta León para tratarse», explicaba ayer la terapeuta Verónica Monteiro.

Cedae ya cuenta con un acuerdo con el Ayuntamiento de Ponferrada para que sus pacientes pueda usar una de las calles de la cercana piscina municipal dentro de sus tratamientos. El centro programa además actividades de pilates y de terapia familiar, para ayudar a los cuidadores en casa. Pero también, explica Monteiro, se preocupa de lo que llaman «terapia de calle» y que consiste en acompañar al paciente al supermercado o al cajero para ayudar a resolver las dificultades que el regreso a la vida normal les pone por delante.

Formados fuera

Los cuatro profesionales, que son de Ponferrada, Magaz y Bembibre, se han formado en Salamanca, Oviedo y Madrid, y no han contado con ningún tipo de ayuda para abrir su negocio, una forma de salir adelante a medio camino del autoempleo y la pequeña empresa asistencial. Los cuatro han alquilado un local y lo han adaptado con un pequeño apartamento donde no falta una cocina para que los usuarios puedan realizar actividades domésticas bajo supervisión

Ponferrada abre su primer centro de daños cerebrales