sábado 23/10/21
En su nueva ubicación

Ponferrada vuelve a sumar el rastro a su oferta dominical

La nueva ubicación cerca del río marca la vuelta con no todos los puestos cubiertos

Hay quienes defienden que las antigüedades son la primera forma de reciclaje. El rastro de Ponferrada volvió a celebrarse ayer después de más de un año, desde que todo se paró por culpa de la pandemia en marzo de 2020. Un regreso con nueva ubicación, en la zona de paseo entre los puentes García Ojeda y del ferrocarril.

«¿Estás vivo?, ¿que tal», le decían a uno de los vendedores mientras bajaba de la furgoneta aperos y cosas de segunda mano, más que de costumbre, porque tanto tiempo inactivos ha servido para que los habituales del rastrillo ponferradino hagan acopio de material para vender.

«Bien, ¡si no te conocía con la mascarilla!», le respondía a uno de esos compradores de primera hora, cuando acuden los que no pueden vivir sin llevarse algo, aunque tengan tanto en casa que no les cabe más.

Curiosidades
Entre las cosas a la venta en el primer día destacó un lampadario moderno de iglesia

Desde que acabó el confinamiento, Astorga se ha convertido en los últimos 12 meses en el único lugar donde poder vender para algunos vendedores bercianos del rastro. Y ayer se notaba que había también rastro en la ciudad bimilenaria, como cada primer domingo del mes, porque no todos los 40 puestos que ha dispuesto el Ayuntamiento se completaron. El mercadillo, que ha pasado del complejo comercial de La Máquina, más céntrico, a la calle Hermanos Pinzón, se habilitó con todas las medidas de seguridad sanitaria. Con marcas en el suelo y un recorrido para matener la distancia y evitar aglomeraciones; todo controlado por agentes de la Policía Municipal de Ponferrada. Los 40 vendedores que tienen permiso del Ayuntamiento han tenido que apuntarse en un registro y se ha prohibido poner a la venta alimentos, bebidas, ropa, calzado, productos químicos y de droguería, animales y artículos nuevos, algo que a veces no se cumplía en la anterior ubicación, sobre todo con la ropa. La Concejalía de Comercio ha aclarado que el rastro es un espacio comercial para la compraventa e intercambio de objetos tales como productos rústicos, cuadros, artículos coleccionables, relojería, libros y revistas, películas, herramientas, muebles, fotografías o maquinaria de pequeña entidad. Ayer, en el primer día, se vendía sobre todo herramienta, televisores, algo de decoración... Entre todo destacaba un lampadario de iglesia para encender velas, que de todo se vende en un rastro que quiera ser un verdadero rastro.

El buen tiempo y el Corpus animaron la mañana dominical en el primer día de la nueva normalidad para personas que se sacan en el rastro un pequeño complemento para poder vivir. «No lo hemos pasado bien. Son muchos meses sin estos ingresos, y nadie se ha acordado de nosotros. Esperemos que nos dejen trabajar y no volvamos atrás», comentaba un señor mayor marroquí que vendía cachibaches. Desde un sillín de antigua bicicleta a un ventilador de los años 60.

Los árboles de esta zona de Hermanos Pizón aliviarán el intenso calor de los próximos meses. La pregunta es qué pasará cuando llegue el invierno en una zona sombría al lado del río. «Aguantamos lo que nos echen», decía otro comerciante.


​En las imágenes superiores, distintos puestos del rastrillo dominical de Ponferrada en su vuelta después de estar suspendido desde marzo de 2020. ANA F. BARREDO

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