lunes 18/1/21

El presidente de la Miño-Sil anuncia las mínimas expropiaciones en el plan del Sil

Marín asegura que se buscarán soluciones «para evitar que pase lo del Canal Bajo».

El presidente de la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil, Francisco Marín, remarcó que la obra para la defensa de las márgenes del Sil es estrictamente necesaria y que algunas zonas de la ciudad, si no se ejecuta, «se inundarán en caso de una avenida extraordinaria que podría ocurrir, para un periodo de retardo de cien años». Marín, conocedor al detalle del proyecto, explicó que esas posibilidades se basan «en fórmulas matemáticas» pero insistió en la necesidad de tomar «las medidas preventivas para proteger la ciudad». Eso sí, el presupuesto se ajustará al máximo y «se expropiará lo menos posible». Además, remarcó que en este sentido también se intentará afectar en la menor medida posible a lo que ya está construido, como los campos de fútbol del barrio o alguna de las industrias instaladas en la zona. «Hay que evitar cualquier demolición, que además, encarecería más el coste», concretó.

El proyecto baraja una cuantía que ronda los tres millones de euros y que procederán de fondos europeos para el periodo 2007-2013. «Hay que intentar ser lo más eficientes posibles con el dinero y evitar que pase lo que está ocurriendo con el canal (en relación al Canal Bajo del Bierzo», concretó el presidente del ente hidrográfico.

«En la zona que ahora es rústica se podrán seguir haciendo las mismas actividades que hasta ahora, aunque es verdad que la accesibilidad no será la misma», justidicó Francisco Marín, quien insistió en que sólo se expropiará y actuará sobre los elementos residuales «cuando no haya otra solución».

El trazado de contención estará formado por unos 300 metros de muro, que se levantará «en las zonas más difíciles de actuar». El dique tendrá compuertas para cuando haya peligro de avenidas y una presa para regular el caudal de agua. Con el muro, «se evitará la demolición de la zona deportiva». En el resto de los cerca de 2,7 kilómetros del trazado del río en el que se actuará se construirá una mota, «un trapecio invertido que se convertirá en un paseo de cuatro metros de ancho y de altura variable». La zona dará continuidad al ya existente en las márgenes del Sil en el tramo de la ciudad de Ponferrada y que llegará hasta el nuevo puente que se levantará en la zona de Toral de Merayo.

«El río no se toca, en realidad todo el proyecto se basa en hacer una barrera de protección a 30 o 40 metros del río para evitar que el agua salte y no pase hasta los 70 metros de distancia, donde ya afectaría a viviendas», explicó el presidente de la Miño-Sil, que está dispuesto a seguir reuniéndose con los vecinos. A principios de esta semana representantes de la Asociación de Vecinos El Pajariel se reunieron con el director del proyecto, que presentarán alegaciones. «Si sus propuestas mejoran el proyecto, se incorporarán, siempre que no supongan un incremento del gasto», sentenció Marín.

El presidente de la Miño-Sil anuncia las mínimas expropiaciones en el plan del Sil
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