domingo 9/8/20
Turienzo

Un pueblo que no olvida sus raíces

Turienzo rinde homenaje a la castaña que lleva en su apellido con la inauguración de una estatua de dos castañeros a tamaño real
Vestidos con trajes típicos, los vecinos arroparon a los nuevos residentes, también con macarilla. CEBRONES
Vestidos con trajes típicos, los vecinos arroparon a los nuevos residentes, también con macarilla. CEBRONES

La localidad de Turienzo Castañero (Castropodame) ha terminado ya las obras de remodelación y acondicionamiento de la plaza de la Iglesia. Una actuación realizada por la Junta Vecinal con un presupuesto que supera los 26.000 euros y que va más allá de la intervención urbana y entra de lleno en la puesta en valor de sus raíces. Y es que la obra ha sido rematada con la colocación de una estatua de broce que representa a una pareja de castañeros, realizada por el escultor villafranquino Arturo Nogueira.

Tanto la remodelación de la plaza como el diseño de la estatua salió de la consulta directa a los vecinos, que finalmente decidieron «apostar por una obra de arte que fuera representativa del pueblo». Y nada más apropiado que «un homenaje a la castaña y todo lo que ha supuesto para Turienzo, que incluso forma parte de su nombre porque fue sustento principal de muchas familias durante muchos años», señaló el alcalde pedáneo, Víctor Núñez.

La nueva estatua representa a un hombre y una mujer a tamaño natural, ataviados con ropa tradicional y portando las típicas cestas de recogida de castañas. La obra se completa, además, con un texto de homenaje del escritor Nicanor García Ordiz, que reza: «A vosotros, castañeros, que otorgasteis a Turienzo linaje, vuestro trabajo alcanzó para que no hubiera hambre (...). Recogéis en otoño el tesoro deseado: mil cofres erizados llenos de pan, en caoba bien guardado. A vosotros rendimos distinción».

La puesta a punto de la plaza de la Iglesia sufrió un retraso de tres meses a causa de la crisis sanitaria y el periodo de confinamiento obligado por el coronavirus. Por eso mismo, el acto inaugural, celebrado a última hora de la tarde del sábado, respetó todas las medidas de seguridad, incluido el uso de mascarillas que también fueron colocadas sobre el rostro de «los dos nuevos vecinos de Turienzo Castañero».

Un pueblo que no olvida sus raíces