lunes 1/3/21
Sanidad rural

Los pueblos se quedan sin pediatra

Una de cada cuatro plazas de Pediatría están ocupadas por médicos de familia, sobre todo en las llamadas zonas de difícil cobertura

Desde 2018 se convocan más plazas MIR, pero el déficit tardará un mínimo de dos años en resolverse

En Toreno consideran que 200 niños son suficientes para mantener un pediatra. L. DE LA MATA

En Toreno, los ánimos están caldeados desde que el pasado lunes se quedaron sin el único pediatra que atendía a los 201 niños de esta zona básica de salud en la que también están integrados los municipios de Páramo del Sil y Berlanga.

Ahora tienen que desplazarse hasta Fabero. «No son muchos kilómetros (36 entre ida y vuelta), pero la carretera es mala y no hay transporte público que facilite las cosas», aseguran los vecinos. Ante el vacío actual y si no queda más remedio, ellos preferirían que fuera el pediatra de Fabero el que acudiese a su centro de salud, «aunque sea una vez por semana». «Falta de previsión total».

Una de las familias jóvenes de Toreno con una niña de tan solo siete meses y medio. L. DE LA MATA

Esto es lo que denuncia el alcalde, Laureano González, mientras que la Junta de Castilla y León explica que la reestructuración que ha dejado a Toreno y Puente de Domingo Flórez sin servicio de Pediatría se debe al reciente concurso de traslados y a que no hay pediatras en la bolsa de empleo.

Una realidad que corrobora el presidente de la Asociación Española de Pediatría de Asturias, Cantabria y Castilla y León, José Manuel Marugán. «Que hay escasez de pediatras es cierto y real en todo el país. Aproximadamente, el 25% de las plazas de pediatría en Atención Primaria están cubiertas por médicos de familia, sobre todo en las zonas rurales, lo que llaman plazas de difícil cobertura», explicó Marugán.

«Es un problema que se viene arrastrando desde hace once o doce años», añadió. ¿Por qué? Porque durante los años de la crisis «no se convocaron plazas MIR y ahora hay un déficit importante».

Falta de información

«Nos avisó el pediatra y nos dijo que nos llegaría una carta, pero aquí nadie ha recibido nada»

«Una vez más, tenemos que ser nosotros los paganos de los recortes. Nos dejan sin nada», replicaron los vecinos de Toreno, concentrados frente a las puertas del centro de salud para hacer público su malestar. Habrá más acciones de protesta.

El que hasta ahora ha sido su pediatra se ha trasladado a Bembibre y «nos han dejado en el limbo», afirmó una de las madres. Sí, en el limbo porque —denunció— nadie les informó con antelación de la medida ni han recibido ninguna explicación oficial más allá de la ofrecida por el propio pediatra, que fue avisando a las familias días antes de poner fin a su etapa laboral en Toreno.

«Nos dijo que nos iban a enviar una carta, pero aquí nadie ha recibido nada. Así que, ahora mismo, no sabemos quién es nuestro pediatra, cómo va a ser la atención, si nos verá cualquier día de la semana. No sabemos nada». Su hija tiene siete meses y medio y revisión pediátrica cada dos meses. La siguiente le toca en quince días.


Los vecinos de Toreno se concentraron a las puertas del centro de salud para hacer visible su malestar. L. DE LA MATA

«Nos ha cogido desprevenidos. Ha sido de un día para otro. Nos lo ponen cada vez más difícil», se lamenta otra pareja joven con un niño recién nacido que debe acudir a revisión todos los meses. Acaban de comprar una casa en Toreno y ninguno es de aquí.

Son de las pocas parejas que todavía apuestan por asentarse en el medio rural, pero decisiones como la eliminación del servicio de Pediatría del centro de salud «no ayudan en nada y te hacen replantearte todo», se lamentaron. «Nos dejan sin educación, sin sanidad, si nada de nada», refrendó el alcalde.

La obligación de acudir a Fabero para que sus hijos reciban asistencia sanitaria no supone únicamente un trastorno por el hecho de tener que desplazarse casi 40 kilómetros por una carretera especialmente complicada durante los meses de invierno.

Tampoco hay transporte público, por lo que las familias sin carné de conducir, sin coche o que no pueden disponer de él por temas laborales o de otra índole «tendrán que pedir el favor a alguien o pagar un taxi», critican. También se generan problemas de conciliación.

Incentivos

Los profesionales apelan a hacer atractivas con incentivos las plazas vacantes en el medio rural

«Yo trabajo y mi horario es siempre de mañana. Hasta ahora, podía pedir diez minutos para acercarme con mi hijo al centro de salud porque está aquí al lado, pero lo que no puedo es perder toda la mañana para ir a Fabero», apuntó otra de las madres participantes en la concentración de protesta organizada a las puertas del centro sanitario.

Otros tiran de familiares cuando trabajan los dos. A Toreno es fácil que los abuelos lleven a los nietos, pero desplazarse hasta Fabero complica las cosas. Y si el punto de partida es Matarrosa o cualquiera de los pueblos de Páramo del Sil, la distancia se acrecenta. «Se llenan la boca hablando de la España Vaciada, pero pasan del medio rural, solo se acuerdan de nosotros cuando hay elecciones», reprocharon algunos vecinos.

«No hay derecho a que nos quiten Pediatría. Me parece que el número de niños es suficiente para mantener el servicio», consideró otra de las afectadas, recordando que hace unos cuatro años vivieron una situación parecida ante una baja prolongada del pediatra. Entonces fue temporal, ahora temen que la decisión sea permanente. En todo caso, fuentes de la Junta de Castilla y León insisten en que en el momento que haya profesionales para cubrir las plazas de Pediatría vacantes en el Bierzo, se cubrirán. Para ello, eso sí, habrá que esperar todavía algunos años. Así lo explica el presidente de la Asociación Española de Pediatría en Castilla y León.

«Ya se vuelven a convocar las plazas MIR que corresponde y desde el año 2018 están en trámites de corregir la situación de déficit generada a nivel general en España, pero la especialidad dura cuatro años. Por lo tanto, tardaremos todavía dos años como mínimo en resolver la carencia de pediatras», apuntó José Manuel Marugán.

De momento y mientras se aclara la situación, «es el médico de los padres el que está atendiendo a los niños; pero esto no puede ser una solución. Si hay una especialidad de pediatría es por algo. Las medidas de los niños no son las mismas que las de los adultos», aseguró una de las vecinas, visiblemente enfadada. Para ella, para ellos, los criterios en base a los cuales se presta la atención sanitaria no son los mismos por los que se rige la Administración. Por eso, no entienden ciertas decisiones. Ellos no miden en cifras los inconvenientes y el perjuicio que les supone la eliminación de la plaza de Pediatría, sino que apelan a la calidad de la asistencia, a razones de seguridad, de conciliación, de bienestar como el de quienes viven en las ciudades. «No somos ciudadanos de segunda», insisten una y mil veces. «Aunque lo parecemos», denunciaron.

Actualmente, el Área de Salud del Bierzo cuenta con un total de quince pediatras repartidos en los centros de salud Ponferrada I (3), Ponferrada II (3), Ponferrada III (2), Ponferrada IV (1 tras la pérdida de la segunda plaza), Bembibre (3), Cacabelos (1), Fabero (1), Villafranca del Bierzo (1) y Villablino (1). Ninguno de ellos alcanza los mil pacientes asignados y que se considera el tope para que la asistencia sanitaria sea la adecuada.

En el caso del pediatra de Fabero, que asume a los niños de la zona básica de salud de Toreno tras quedarse sin el suyo, suma 201 pacientes a los 435 que estaba viendo hasta ahora. En Villafranca del Bierzo, a donde se tienen que desplazar ya las familias de la zona básica de salud de Puente de Domingo Flórez con niños de menos de 14 años para recibir asistencia, el pediatra tenía asignadas 363 tarjetas sanitarias y suma las 112 de Puente.

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