viernes 20/5/22
                      El secretario comarcal de CCOO, Ursicino Sánchez, en Fabero con el retrato de Joaquín Suárez. DE LA MATA
El secretario comarcal de CCOO, Ursicino Sánchez, en Fabero con el retrato de Joaquín Suárez. DE LA MATA

¿Héroe? ¿Insensato? ¿Mártir de la clase obrera? Quizá haya sido Joaquín Antonio Suárez las tres cosas a la vez, aunque el eco de su muerte hace cuarenta y dos años se desvanezca y su retrato colgado en la pared de un despacho vacío del edificio sindical de Fabero — sin uso más allá de la intención de CCOO de abrir un Archivo de la Minería— no le diga nada a muchas de las personas que han entrado allí en los últimos años. El cuadro lo pintó un artista aficionado, Ángel Vieiros. No cobró nada. Y tiempo después, dejó el Bierzo para irse a Valencia. La mujer de Joaquín, Aurora, rehizo su vida con otra pareja y tuvo un bar un Toreno. Y su hijo, cuentan en CCOO, es cocinero en el sur.

Retrato de un mártir