martes. 31.01.2023

Las Médulas ocultas. Sólo un 30% puede divisarse sobre el terreno

El CSIC ha realizado la descripción más completa de la red hidráulica y ha revelado sus fases de explotación
Fotografía de archivo de una mañana de niebla en Las Medulas. RAMIRO
Fotografía de archivo de una mañana de niebla en Las Medulas. RAMIRO

Un equipo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha revelado los primeros hallazgos del proyecto 'La zona arqueológica de Las Médulas y su red hidráulica', la descripción más completa de los 781 kilómetros de red hidráulica del complejo minero romano ubicado en la provincia de León.

El proyecto, coordinado por Javier Sánchez-Palencia y Almudena Orejas y subvencionado por la Junta de Castilla y León con 110.000 euros, muestra las fases de explotación de estas minas, de las que sólo un 30 por ciento puede reconocerse sobre el terreno, mientras que el 70 restante está oculto o ha sido erosionado y se ha perdido.

Como subrayan sus responsables, la investigación de la red de canales tiene "gran relevancia" para su conocimiento completo y para valorar su impacto en el territorio, así como para potenciar su protección.

En este estudio se han analizado 32 canales de la red hidráulica, 39 depósitos de agua y la totalidad del proceso minero, lo que ha permitido establecer, por primera vez, la secuencia de toda la mina y determinar que se llevaron a cabo 42 derrumbes de montañas en la última zona explotada de Las Médulas. Los resultados se expusieron en el acto organizado en Carucedo con motivo del 25 aniversario de Las Médulas como Patrimonio Mundial.

Fases constructivas

Se ha establecido por primera vez un desarrollo detallado de las fases por las que pasaron los tres sectores de la mina. En el caso del sector de Las Valiñas, el más grande, se han identificado hasta 28 fases. En las últimas se llevaron a cabo un total de 42 cortas de minado o ruinae montium.

También se han diferenciado claramente los diversos canales de evacuación que condujeron el material estéril extraído y lavado hasta los seis grandes conos de deyección o colas de lavado, como el de Chaos de Maseiros, el más grande y que dio lugar a la formación del Lago de Carucedo.

De la red hidráulica, se han identificado 32 canales, 15 por la vertiente meridional, 15 por la septentrional y dos entre ambas. En total suman 781 kilómetros de recorrido reconstruido. Se han podido determinar, además, aquellos tramos que son actualmente visibles a través de cualquier medio (sobre todo imágenes LiDAR y fotografía aérea), para un total de 673 tramos, que suman 272 kilómetros.

Según explican los investigadores, esto quiere decir que "sólo un 30 por ciento de la red puede reconocerse sobre el terreno", mientras que el resto "o está oculta o ha sido erosionada y se ha perdido".

Para su uso en la explotación minera, el agua se embalsaba en grandes depósitos, de los que se conservan sólo 39, algunos parcialmente destruidos por el propio avance de la mina romana. Los depósitos de mayor capacidad son generalmente los empleados en las cortas de minado o ruinae montium, como el de La Horta (D39), con una capacidad de 16 a 18 mil metros cúbicos.

Hasta el momento, se han hecho sondeos en nueve canales y en tres depósitos de agua. Los muestreos de los materiales depositados en ellos durante su uso o en momentos sucesivos tras su abandono pretenden responder a dos objetivos prioritarios.

En primer lugar, obtener una secuencia cronológica fiable, mediante dataciones radiocarbónicas. Las fechas obtenidas hasta ahora, indican que la explotación tuvo lugar en los siglos I y II. Se trata de las primeras dataciones directas de estructuras mineras, ya que hasta ahora la cronología se basaba en la de los asentamientos relacionados con la mina.

En segundo lugar, está en curso un estudio secuencial del registro medioambiental para tener una idea "bastante precisa" de la evolución de la vegetación y condiciones ambientales de la zona en esos dos primeros siglos de la presente era, así como valorar el impacto causado por la minería y la explotación global del territorio que llevó a cabo el Imperio Romano, según han indicado los investigadores Javier Sánchez-Palencia y Almudena Orejas.

El proyecto es coordinado desde el Instituto de Historia del CSIC y en él participan más de una veintena de investigadores, del CSIC y de otras instituciones o empresas públicas o privadas. Ha sido concebido en colaboración con la Junta de Castilla y León para servir de base a una redefinición del Bien de Interés Cultural (BIC) de Las Médulas, como paisaje cultural representativo de otras zonas del mundo romano.

Las Médulas ocultas. Sólo un 30% puede divisarse sobre el terreno
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