domingo 22/5/22
| Análisis | Los valores del castillo |

Sobrevivir a la leyenda La Torre del Homenaje, sin socavón

La fortaleza, que ha sufrido el saqueo de buscadores de tesoros, recuperará ahora su torre más antigua, en el interior del recinto
La sala principal, a la derecha de la entrada, ya dispone de techo
La sala principal, a la derecha de la entrada, ya dispone de techo
El castillo de Cornatel ha sobrevivido a su propia leyenda. Saqueado por buscadores de tesoros que daban crédito a los relatos del Santo Grial, la fortaleza ha sido una víctima más de las fábulas que siempre han rodeado a los templarios, que fueron tenentes durante el siglo XIII sin que apenas se sepa nada de su permanencia en el castillo. Los arqueólogos que el pasado otoño se encargaron de las excavaciones previas al comienzo de las obras descubrieron zanjas de saqueo que habían perforado inútilmente los muros, abierto pozos y agujeros que se sumaron a los desperfectos del paso del tiempo. Y no ha sido menor el expolio de la piedra. No se conservan piezas decorativas o heráldicas, mucho menos marcos de puertas, ventanas, dinteles o sillares. El castillo, sin embargo, todavía conserva otro tipo de estructuras de interés que están saliendo a la luz. La intervención en Cornatel servirá para recuperar lo que pudo ser la primera torre del castillo, de planta rectangular y exenta en el interior del recinto y de la que ya se tenía constancia. La Fundación del Patrimonio Histórico, que ha modificado su proyecto de actuación en vista de las estructuras descubiertas, se propone ahora rematar la torre hasta igualar la altura que conserva. Los especialistas que han estudiado su planta rectangular la asocian con la primera edificación en el cerro, anterior a la actual fortaleza, restaurada tras la revuelta de los irmandiños. El tesoro es vegetal Pero si ha de buscarse un tesoro en el castillo, hay que volver la vista a sus muros y fijarse en una pequeña joya de la botánica. Se trata de un endemismo propio de Cornatel, una planta, que como las piedras del recinto, también sufre el efecto de la helada y que responde al nombre científico de petrocoptis viscosa . Se trata de una variante prácticamente exclusiva del cerro de Cornatel y de su castillo, que se desarrolla en fisuras y grietas de rocas y que figura en la relación de plantas amenazadas a nivel nacional y autonómico. Aunque los puntos de afloramiento de la petrocoptis viscosa han sido localizados y estudiados por el catedrático de Biología Vegetal de la Universidad de León, Carlos Manuel Romero y el proyecto de restauración de la Fundación del Patrimonio, está respetando su hábitat escrupulosamente, insisten sus expertos, no está previsto convertir al endemismo vegetal en un protagonista más de la visita a la fortaleza para que continúe creciendo en paz, como la leyenda de los muros que le dan cobijo. La Torre del Homenaje del castillo ha recuperado la fisonomía que tuvo después de la restauración emprendida por el Conde de Lemos tras la revuelta de los irmandiños. Dos ventanas ocupan ahora el enorme socavón en los muros que los visitantes podían ver hasta el pasado año. La Torre, de unos 18 metros de altura y planta cuadrangular será incluida en el recorrido del adarve. Algunos historiadores le atribuyen un uso residencial, como alojamiento del alcaide de la fortaleza o personalidades relevantes.

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