domingo. 25.09.2022
Nuevo número de la revista ‘Bierzo’

El sueño roto del ferrocarril a Ribadeo

Javier Teijelo recuerda el proyecto fallido de Julio Lazúrtegui para sacar el mineral de hierro desde Villafranca a la costa hace un siglo
Estación de Ribadeo en 1958, con el tren de Villaodrid. DR. JONES

El hombre que soñó con crear una Nueva Vizcaya en el Bierzo a partir del hierro y el carbón, el «visionario» —como lo definió ayer el historiador Javier Ramón Teijelo— que convirtió su ambiciones en el embrión de la Minero Siderúrgica de Ponferrada, del tren minero a Villablino y de la tardía explotación del Coto Wagner, también se topó con el fracaso. Y fue su sueño roto la construcción de una línea de ferrocarril entre Villafranca del Bierzo y Ribadeo para trasladar el hierro del Bierzo hasta la costa de Lugo, 150 kilómetros de vías entre las montañas para salvar el puerto de Piedrafita y un presupuesto de 51 millones de pesetas de las de hace un siglo para un proyecto que salió a subasta y que quedó desierto.

Las idas y venida de aquella idea —«el primer tren que perdió el Bierzo», titulaba hace tres años este periódico el reportaje publicado con motivo del centenario del plan de Lazúrtegui— y los vínculos que se crearon entre Villafranca y el puerto de Ribadeo, aparecen ahora en un artículo de investigación de Teijelo publicado en el nuevo número de la revista Bierzo que edita el Archivo Histórico de la Basílica de la Encina; una docena de páginas que recorren la génesis y el abandono de un proyecto descartado por los cambios en la economía europea que trajo el final de la Primera Guerra Mundial y que llevó al propio Lazúrtegui a regresar, decepcionado, a su Bilbao natal, según recordaba ayer el propio Teijelo durante la presentación de la publicación en el salón parroquial del templo ponferradino.

Reconoce Teijelo que el ingeniero que «la mayoría» de los proyectos industriales de Lazúrtegui para el Bierzo, empezando por la construcción de un gran polo siderúrgico en Ponferrada para procesar el hierro que se iba a extraer de las minas de la comarca, «no vieron la luz» o «se impulsaron de forma incompleta o tardía, como fue el caso de la explotación de Coto Wagner». Y el caso del ferrocarril de Villafranca a Ribadeo, que debía ser la continuación del proyecto entre las minas de hierro de Villaodrid y la costa lucense, es otro de esos sueños frustrados y una historia de la que aprender algo, ahora que el Bierzo, sin AVE y estrangulado por el trazado en sacacorchos del puerto de Manzanal, vuelve a verse al margen de los grandes trazados ferroviarios.

El plan parecía factible en un momento en que la Gran Guerra en Europa, la guerra de trincheras, había elevado la demanda de carbón español y alentaba la esperanza de exportar el hierro. Ante el agotamiento de las minas de Vizcaya, «un primer peldaño de la idea urdida por Lazúrtegui consistía en la adquisición y puesta en funcionamiento de las minas de hierro de Villaodrid, complementado con la construcción de un ferrocarril entre estas y la localidad de Ribadeo. Posteriormente su intención era explotar los yacimientos de hierro y carbón de la comarca berciana, prolongar el ferrocarril desde Villaodrid a Villafranca del Bierzo para el transporte de mineral, culminando todo con la instalación de una gran siderurgia en Ponferrada». La idea de Lazúrtegui era aprovechar los beneficios de la explotación del hierro de Villaodrid para abordar después la construcción de la línea de tren hacia el Bierzo.

 
Estación de Villafranca. CORTESÍA LANUZA

El proyecto redactado por el ingeniero José Luis Torres Vildósola estuvo listo en 1911 y en 1915 el Gobierno otorgaba la concesión del ferrocarril a otro inversor vinculado a Lazúrtegui y la MSP como fue José Ortiz. El trazado desde Villafranca incluía un apeadero en Pereje (Vega de Valcarce) y ya en Luego en Queirogal, Martín y Gálegos, antes de enlazar con Villaodrid y la línea a Ribadeo, donde se había construido el cargadero de Puerto Estrecho. Los municipios de Ribadeo y de Villafranca, previamente, se habían hermanado. A la Calle del Agua de Villafranca se le añadió el nombre de Ribadeo y la calle del Hospital de Ribadeo pasó a llamarse de Villafranca.

Las subastas para la construcción de la línea en 1917 y 1918, con un plazo de ejecución de cinco años y 51 millones de pesetas de presupuesto quedaron desiertas, sin embargo. Interesaba más el carbón que el hierro en una Eurpa en guerra. Y la creación de la MSP, solo unos meses después, acabó por enterrar el proyecto. «El aislamiento ferroviario al que han quedado sometidos el Bierzo y la provincia de Lugo —advierte hoy Teijelo— hace que, de alguna forma, la historia se repita».

El sueño roto del ferrocarril a Ribadeo