miércoles. 01.02.2023
El editor Valentín Carrera, en una imagen de archivo.

Es sabido que Gil y Carrasco no pudo corregir las galeradas de El Señor de Bembibre porque partió antes para Berlín, donde moriría. La «desidia» de los sucesivos editores, cuenta Carrera, llevó a que la novela apareciera con erratas, errores de toponimía, cambios de nombre de personajes, números de capítulos repetidos y puntuación ajena al modo de escribir del autor. El primero en purgar el texto original en una edición crítica fue Ramón Carnicer en 1971. Carrera viene ahora «a hombros de gigantes» que también mejoraron la edición de la novela como el propio Carnicer, Campos, Picoche, Rubio, Mestre y Muñoz para ofrecer un texto «limpio de erratas y distorsiones», y con menos comas que interrumpan la lectura, en un intento de recuperar el ritmo fluido de otros escritos del autor.

Un texto «limpio de erratas y distorsiones» y menos comas
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