domingo 26/9/21
Escuela hogar

Los trabajadores de la escuela ‘fantasma’

El «limbo legal» en el que se encuentra el personal laboral de la Escuela Hogar les obliga a presentarse en un puesto de trabajo que ya no existe
El cocinero y dos limpiadoras se personaron en la Escuela Hogar junto a una sindicalista. L. DE LA MATA

«Estamos en el limbo», decía ayer Óscar Hidalgo, el último cocinero de la Escuela Hogar de Ponferrada, después de presentarse en un puesto de trabajo que ya no existe. El cierre del centro educativo y asistencial no solo ha dejado desamparados a los padres de los alumnos que hace unos días denunciaban que siguen sin saber si la Junta de Castilla y León les ofrecerá una alternativa residencial para sus hijos, también ha colocado en tierra de nadie a los cuatro trabajadores —el cocinero, el conserje y dos limpiadoras— del personal laboral que atendía al centro. Tres de ellos, acompañados por una sindicalista de UGT, se personaron ayer en el centro cerrado para acondicionar la futura residencia de estudiantes del campus de Ponferrada porque así lo estipula los contratos que desde el 1 de septiembre la Junta les ha renovado.

Dados de alta en la Seguridad Social desde ayer, no se hacen ilusiones. «Nos han llamado de Educación para decirnos que esperemos, que en Valladolid no saben qué hacer con nosotros. Lo mismo que nos hado el alta nos vuelven a dar de baja en unos días», explicaba ayer Óscar Hidalgo.

Dados de alta

La Junta ha dado de alta a los trabajadores del centro cerrado a la espera de saber qué hace con ellos

Los trabajadores solo tienen una comunicación verbal de la última directora del centro que les anunció al inicio del verano que la Escuela Hogar ya no abriría en septiembre. «Pero dos días antes nos había llegado de la Junta la documentación que nos avisaba de que se renovaban los contratos desde el 1 de septiembre, como todos los años», explicaba Hidalgo.

La indefinición en la que se encuentra nos un asunto baladí. Atados a los contratos con la Junta, los trabajadores han tenido que rechazar otras ofertas de trabajo este verano, mientras se encontraban temporalmente en paro como todos los periodos estivales, porque nadie en la administración les informaba de qué iba a pasar con sus puestos de trabajo. «Es como la pescadilla que se muerde la cola. Estamos vinculados a este puesto de trabajo que puede desaparecer y no podemos coger otro», se lamentaba Hidalgo, que como sus compañeras, desconoce si la Junta podría recolocarlos. «Las cosas no pintan bien», reconoció.

Los trabajadores de la escuela ‘fantasma’
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