domingo 16.02.2020

El último pilar de la Puerta del Comendador

El derribo de una ruina en la plaza del Temple respeta los restos de una de las cinco entradas antiguas de Ponferrada .
El último pilar de la Puerta del Comendador

Era el año 1840 y el abogado de Ponferrada Antonio Valdés y Barrios, que vivía en una de las casas adosadas a la vieja Puerta del Comendador, también llamada Arco del Cristo, solicitó al Ayuntamiento el derribo del acceso medieval a la parte vieja de la ciudad por temor a que se le viniera encima. «Manifestándole estado ruinoso del muro del Arco del Cristo, exige su demolición a fin de evitar perjuicios que de un desplome por falta de cimientos puedan seguirse a los predios confinantes y aún a la humanidad», escribía el letrado a mediados del siglo XIX, según recoge Vicente Fernández en su libro Ponferrada artística y monumental.

Un año después, no se sabe si por las influencias del abogado o por su contundente apelación a la humanidad, el Ayuntamiento se plegaba a los intereses de Valdés y Barrios y derribaba la estructura medieval, con el secretario de la corporación proponiendo aprovechar los materiales de la antigua edificación para otras construcciones.

Ese fue el final de una de las cinco puertas de la desaparecida muralla medieval de Ponferrada y sus vestigios, apenas un pilar y algunas hileras de piedras de un lienzo, se pueden contemplar estos días con toda nitidez en la plaza del Temple porque la vivienda de un piso de la que formaban parte, declarada en ruinas, acaba de ser demolida para construir otra de una altura semejante. El derribo de la casa se ha llevado a cabo con la autorización de la Comisión Territorial de Patrimonio de la Junta de Castilla y León y un arqueólogo ha supervisado la operación para evitar que el arranque del arco medieval sufriera algún daño y de paso, determinar si existen nuevos restos de interés que merezcan conservarse.

No es el caso, según confirmaba ayer a este periódico Rodrigo Garnelo, de la empresa de arqueología Arantigua. «No ha aparecido nada más de lo que se veía», aseguró. Su informe será imprescindible para que el Ayuntamiento de Ponferrada conceda ahora licencia al particular que solicitó la demolición para edificar una nueva vivienda. «Al estar dentro del conjunto histórico, la declaración de ruina obliga a que exista un proyecto para sustituir la casa por otra de una volumetría similar», explicó, por su parte, el alcalde y concejal de Urbanismo, Samuel Folgueral.

La Puerta del Comendador, o del Cristo, porque en su día guardó una imagen en una hornacina a cuya protección se encomendaban los caminantes y carreteros que entraban en la ciudad desde el sur, se había reedificado en 1512, momento en el que se le añadió un torre. Cuadrillas de Campo, San Lorenzo, Toral, Merayo, Villalibre, Priaranza, Ozuela y Orbanajo se encargaban de su mantenimiento, pero la torre desapareció a lo largo del siglo XVII.

El arco que quedó también envejeció hasta el punto de que hay constancia documental de su mal estado en 1799. No es de extrañar el temor que cuarenta años después expresaba el abogado Antonio Valdés y Barrios. Por lo demás, los mismos argumentos y la misma indiferencia por la conservación del patrimonio histórico sirvieron justo un siglo después para que José Bardón Arias, en representación de los hermanos Díaz Porras, solicitara en 1940 la demolición de otra de las puertas medievales de la ciudad; la del Arco del Paraisín. «El alcalde Bonifacio M. Álvarez, tras informarse con los técnicos municipales del nulo valor artístico del arco, autorizó su demolición», cuenta de nuevo Vicente Fernández. Hoy, lo demuestra el mimo con el que se trata a las últimas piedras de la Puerta del Comendador, se han vuelto las tornas.

El último pilar de la Puerta del Comendador