miércoles. 01.02.2023
El grupo Alonso desliga los desperfectos en las viviendas de una detonación en la Gran Corta

Uminsa rechaza pagar daños en el juicio por una voladura en Fabero

La empresa admitió frente a los vecinos que la voladura de febrero de 1999 no fue normal
Técnicos de Uminsa y de la subcontrata Marco Excavaciones, así como el abogado del grupo Alonso negaron ayer en los juzgado de Ponferrada que una voladura en la Gran Corta a cielo abierto fuera la causante de lo daños que se originaron el 5 de febrero del 1999 en diversas viviendas de Fabero y de los pueblos de su contorno. Ese fue el eje de la defensa de la compañía frente a la demanda presentada por una veintena de vecinos de Fabero, Lillo, Otero y Fontoria, cuyos representantes legales no albergan dudas sobre la causa-efecto del siniestro. Los demandados alegaron ante la juez del caso que por motivos no concretados la voladura en uno de los siete tajos operativos en la Gran Corta originó una gran onda expansiva, pero que sus vibraciones no se vieron alteradas. Por este motivo se negaron a reconocer que los daños estructurales reclamados fuesen consecuencia de dicha explosión. Balones fuera El abogado de Uminsa, Cesar Garnelo, aprovechó el turno de preguntas a sus defendidos para insinuar que los defectos estructurales reclamados tenían que ver con la existencia de explotaciones en el subsuelo de Fabero de la antigua Cofasa, empresa con la que Uminsa no tuvo nada que ver. Garnelo tampoco se mordió la lengua a la hora de manifestar sus dudas sobre la legalidad de algunas de las reclamaciones que se hacen a sus defendidos. «La mayor parte de las reclamaciones que vienen a este juicio -argumentó- son de carácter estructural que se deben a la antigüedad de los edificios y otros defectos estructurales que no tiene nada que ver con la onda expansiva. Los problemas producidos por la onda expansiva como la ruptura de cristales ya se indemnizaron en su día. Aquí vienen reclamaciones de propietarios que están a más tres kilómetros de distancia». Por otra parte el ingeniero director de la explotación aseveró con relación a la reclamación de daños de un vecino de Fontoria: «Para que la onda expansiva afectase a Fontoria, tendría primero que haber arrasado a Fabero». Cosas raras Por eso se mostró escéptico en cuanto a que la explosión hubiera afectado a las localidades de Lillo y Otero y que tan solo unas pocas viviendas de Fabero, las más próximas al arroyo de la Reguera, hubieran resultado afectadas por dicha onda expansiva. Ante las reiteradas preguntas de los abogados de los vecinos sobre qué pudo haber causado la explosión -si las mismas fueron técnicas o humanas-, los técnicos demandados se limitaron a declarar que las voladuras cuentan con un plan de labores y un programa tipo aprobado por la Sección de Minas de la Junta de Castilla y León, y que los artilleros aplicaron el programa tipo. La vista del juicio continuara hoy viernes a partir de las nueve y media de la mañana con la declaración de algunos testigos que ayer no acudieron a la vista; los informes periciales y las conclusiones de las partes.

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