sábado 15/8/20
Mercado

Los vendedores ambulantes se ven acorralados y reclaman equidad

La reubicación de los puestos en Ponferrada no convence por su dispersión y piden otras medidas
Por primera vez, hay puestos de textil y calzado en la avenida Pérez Colino de Ponferrada. L. DE LA MATA
Por primera vez, hay puestos de textil y calzado en la avenida Pérez Colino de Ponferrada. L. DE LA MATA

Después de cuatro meses de inactividad absoluta, los vendedores ambulantes de textil y calzado regresaron ayer al mercado de calle de Ponferrada en unas condiciones bien diferentes a las anteriores a la declaración del estado de alarma. Había ganas de volver porque sin ventas no hay ingresos y las ayudas que han recibido —los que lo han hecho— han sido mínimas; pero las condiciones no son las más aptas y así lo defendieron a pie de puesto y sin saber cómo se presenta el futuro tan siquiera a corto plazo. La nueva ubicación no convence, tampoco la distribución que se ha hecho de las calles y la mayoría no se sienten arropados por las administraciones. Han sido de los últimos en poder recuperar cierta normalidad y piden un trato «igualitario» al del resto de comerciantes. En general, consideran que están en el grupo de los sectores más perjudicados y no encuentran explicación a algunas decisiones.

«Yo lo que veo es que el mercado de ahora está demasiado disperso y eso puede ser un perjuicio», aseguró Maite, propietaria de un puesto de ropa y complementos de mujer. Una situación que se puede agravar en cuestión de días, cuando no sean solo 120 los puestos de textil reubicados, sino 200 más, contando con los que vienen de otras zonas de la provincia, Benavente o Zamora, que ya han solicitado volver a instalarse. «Deberían darnos nuestro sitio habitual si vamos a volver a estar todos. De lo contrario, va a ser un caos», consideró esta vendedora ambulante.

En la misma línea se manifestó Walter. Lleva 38 años dedicándose a la venta ambulante y ahora enfrenta con dificultad la incertidumbre derivada de esta nueva realidad, sobre todo porque no descarta que sea aprovechada para eliminar de manera definitiva los mercadillos de algunos municipios. En el caso de Ponferrada piensa igual que Maite, que lo mejor hubiera sido mantener la ubicación de cada uno y, quizás, como se ha hecho en otros mercados, recortar las dimensiones de los puestos para que dejar una distancia de un metro o metro y medio entre cada uno. Otra opción para las calles más estrechas, hubiera sido dejar puestos únicamente a un lado de las mismas, así también se evitaría la aglomeración de personas y no se «desharía» el mercado.

Walter recorre la geografía comarcal y otros puntos de la provincia y las provincias limítrofes de mercado en mercado, pero a día de hoy solo tiene garantizada la presencia en Ponferrada, Bembibre y Sanabria. Con ello, los números no salen y este año está tirando de las prendas de primavera-verano de la pasada temporada, porque tampoco es fácil adquirir una mercancía de la que «el 80% viene de China».

«Por alguna razón no terminamos de encajar y nadie nos da explicaciones», insistió Walter, considerando que quizás haya «mucha presión del comercio local, que también ha tenido pérdidas». «Ahora mismo lo que se está valorando son las distancias, pero qué pasa con la distancia en la terrazas y los restaurantes», se pregunta un hombre que encuentra demasiadas «incongruencias» en la manera en la que se ha organizado el mercado. «Ahora viene la segunda parte, los 200 puestos que quedan, y si no hay sitio, dónde los van a poner. ¿Es que van a dividir el mercado? ¿Van a hacer dos mercadillos? Va a ser muy complicado acomodar a tanta gente», aseguró.

Por lo tanto, sabor agridulce en la vuelta de los puestos de textil y calzado al mercadillo que se celebra cada miércoles y sábado en la capital berciana. Bien porque pueden volver a vende y la gente, al menos durante el primer día, ha respondido; pero mal porque los comerciantes consideran que las nuevas condiciones no les benefician.

Los vendedores ambulantes se ven acorralados y reclaman equidad