domingo. 14.08.2022

Voz para los que siguen sin nombre

La ARMH conmemoró el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzosas con un acto en el Museo del Bierzo, la antigua cárcel, en el que reclamó al Estado que busque a los represaliados.
Parte del público que asistió al evento. ANA F. BARREDO
Parte del público que asistió al evento. ANA F. BARREDO

m. carro | ponferrada

Esta vez fue en el Patio de la Higuera del Museo del Bierzo, la antigua cárcel de Ponferrada. Fue aquí y no, como otros años, a los pies de la Victoria de Samotracia porque la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica no quiso pasar por alto lo que este espacio significó para los represaliados franquistas. La ARMH conmemoró, una vez más, el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas y lo hizo arropada por la música y las palabras de quienes quisieron sumar su nombre al acto.

Sol Gómez, Javier Morán, Luis Miguel Sanz, Pedro Álvarez (Peta), Isamil9, Abel Aparicio, Nicanor García Ordiz, Juan Carlos Suárez, Tote García, Manuel Cuenya y también Juan Carlos Mestre. Todos ellos dieron forma a un evento en memoria no solo de quienes nunca aparecieron, sino de los 3.100 bercianos detenidos y encausados desde el 18 de julio de 1936. Todos acompañados de familiares y voluntarios de la ARMH.

El acto arrancó a las 19.30 horas con la música de Isamil9. Su intervención fue el punto de partida para el resto. El culmen llegó con ‘Canto a la libertad’, la canción más conocida de José Antonio Labordeta, considerada un himno para quienes defienden la justicia social y la libertad. Justicia fue, precisamente, una de las palabra a las que se agarró el presidente el vicepresidente de la ARMH para reclamar al Estado que se implique directamente en la búsqueda de todos los represaliados que aún siguen estando en paradero desconocido, que se abran las cunetas, que se exhumen sus restos y que se entreguen a quienes deben estar junto a ellos. «Es un orgullo hacer una labor que debería hacer el Estado», afirmó González.

El vicepresidente de la asociación organizadora tampoco quiso pasar por alto la simbología del escenario elegido este año. «Es uno de los lugares donde mayores atrocidades se cometieron. Muchas personas ellos fueron detenidas y torturadas y muchas noches durante dos o tres meses fueron sacadas de aquí, asesinadas y sus cuerpos escondidos», describió, para después volver a reclamar justicia, memoria y reparación.

Voz para los que siguen sin nombre