viernes. 27.01.2023
Sr Director: Cuando era pequeña todas las noches antes de irme a dormir mis padres me leían un cuento, siempre el mismo, y nunca me olvidaré de la moraleja de aquella historieta: "si te lo propones puedes conseguir cualquier cosa", yo fantaseaba con que fuera cierto. Todavía se me ponen los pelos de punta cuando veo eslóganes como "imposible is nothing" nada es imposible. Es cierto que hay gente que podría cambiar las cosas con tan sólo un chasquido de sus dedos, pero evidentemente esa no soy yo. No logro entender por qué la sociedad nos educa en unos valores acordes a los de la moraleja si luego no nos permite cumplirlos. Pero en realidad hay muchas cosas que no entiendo. No entiendo por qué es más famoso un Cristiano Ronaldo que un Alfredo Carrato, para quien no lo sepa la mayoría, supongo presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica. Tampoco entiendo por qué cobra más el primero que el segundo, o por qué es más importante escuchar las palabras de ese tal Ronaldo que escuchar las de quien tiene en sus manos salvar la vida de millones de personas. A lo mejor es un problema mío, puesto que al resto de la gente no parece importarle, pero realmente me quita el sueño. Tampoco logro entender que alguien pueda admirar o incluso amar a otro por haber metido un gol o una canasta, y sin embargo la misma persona critique, amenace o agreda a un médico que se ha desvivido por su paciente si no ha podido salvar la vida a su pariente. Probablemente mis palabras vayan acompañadas de una carestía de coherencia, pues como he dicho antes, desde pequeña me he visto afectada por cierta moraleja infantil y sí, es cierto, quizás no tuve el mejor libro para la infancia, pero tuve unos padres que me leían todas las noches, hay gente que no ha tenido eso. ¿Cuántas vidas han de echarse a perder para que nos demos cuenta de que no podemos seguir así? Efectivamente yo sola no puedo cambiar el mundo, pero ahí entran en juego ustedes.

¿Cuántas vidas han de echarse a perder?
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