lunes. 27.06.2022

En estos días navideños se realizan atentados encubiertos y rastreros en los bajos de una ciudad llamada Madrid. ¿Cómo? a través de sus líneas del Metro. Dirigidos (como siempre) a la sufrida clase media. Aquella que paga religiosamente sus impuestos, y a la vez la desfachatez de sus clases dirigentes, siendo capaces de boicotear a todas aquellas personas que un día apostaron por sus aptitudes. Son incongruentes (a todas luces) los sistemas empleados para reivindicar derechos, que se van diluyendo, gracias a la poca capacidad organizativa y de previsión de sus líderes. Una vez más, se pasan por el ‘forro’, las consecuencias de esas huelgas mediáticas que, no solucionando nada en sus reivindicaciones, sí producirán un trato vejatorio e injusto a esa masa impersonal que por el momento no les interesa mimar. ¿Qué les importa tener encerrados como ratas a cientos de personas durante más de cuarenta minutos? Decididamente, nada.

Un trato vejatorio
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