jueves. 08.12.2022

La ausencia confirmada del presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, en la Conferencia de Presidentes, y las dudas del lehendakari, Iñigo Urkullu, sobre su participación en esta importante cita, han sido recibidas entre el disgusto y la indiferencia por parte de sus homólogos de otros territorios.

A tres días de la Conferencia, que contará con la presencia del rey Felipe VI, hoy han sido los portavoces de los Ejecutivos catalán y vasco los que han subrayado las posturas de sus respectivos presidentes, mientras que se han pronunciado sobre la importancia del encuentro los máximos responsables de Galicia, Comunidad Valenciana, Canarias, Castilla-La Mancha y Aragón.

Tras insistir en que Aragonès no acudirá a la Conferencia de Presidentes, la portavoz del Govern catalán ha recordado que la relación del presidente de la Generalitat con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, es «prioritariamente bilateral, no multilateral». Por su parte, el portavoz del Gobierno Vasco, Bingen Zupiria, además de indicar que Urkullu aún no ha decidido si asistirá, ha explicado que el lehendakari está analizando una serie de cuestiones para tomar esta decisión, como que este órgano, que ha tenido «altibajos» desde su nacimiento, «no existe en el entramado jurídico-institucional del Estado».

Desde Ourense, Alberto Núñez Feijóo, ha criticado la ausencia del presidente catalán y la ha situado en su línea estratégica de «apartheid» político hacia el resto de España, aunque ha asegurado que «ya estamos acostumbrados» a que la Generalitat solo acuda «cuando le interesa».

El presidente valenciano, Ximo Puig, ha opinado que centrar el debate en las ausencias de Cataluña y País Vasco no tiene «ningún interés», pues «en muchas ocasiones desgraciadamente» no han asistido, y ha reiterado su propuesta de que se institucionalice la Conferencia de Presidentes autonómicos porque España «es un país compuesto que necesita espacios federales de cooperación».

El presidente de La Mancha, Emiliano García-Page, ha manifestado que la Conferencia de Presidentes no puede ser «un pim pam pum a ver quién defiende mejor a su partido o es más abertzale», ni tampoco un parlamento paralelo ni un lugar donde celebrar reuniones de partido y ha comentado que si los independentistas no quieren participar en la arquitectura constitucional del Estado, lo que tiene que hacer es «renunciar a presentarse a las generales».

Entre el no de Aragonès y las dudas del lehendakari Urkullu
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