jueves 20/1/22
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Las consejeras de Sanidad, Verónica Casado (c); de Familia e Igualdad de Oportunidades, Isabel Blanco (d); y de Educación, Rocío Lucas (i), presentan este miércoles la 'Estrategia regional de prevención del suicidio'. R. GARCÍA

La Junta de Castilla y León ha diseñado la Estrategia de Prevención de la Conducta Suicida, que se extiende hasta 2025 y contempla cinco líneas y 71 medidas con el objetivo general recomendado por la OMS de disminuir al máximo la incidencia y la prevalencia del suicidio en la Comunidad y garantizar una atención adecuada de la persona y sus allegados mediante el abordaje integral del proceso de prevención, atención y seguimiento de la conducta suicida.

La estrategia la han presentado las consejeras de Sanidad, Familia e Igualdad de Oportunidades, Verónica Casado, Isabel Blanco y Rocío Lucas, respectivamente, ya que sus departamentos están implicados en la misma y pretenden actuar de forma integral e interdisciplinar.

Verónica Casado ha incidido en que la necesidad de esta estrategia global se explica por la realidad de los datos, ya que en Castilla y León se produjeron a lo largo del año pasado 228 suicidios (177 varones y 51 mujeres), diez más que en 2019, lo que supone un aumento del 4,5 por ciento (algo inferior al del conjunto nacional, 7,35).

Además, ha apuntado que el suicidio constituye en España la primera causa de mortalidad por causas externas, casi duplica el número de fallecimientos por accidente de tráfico y multiplica por 72 el número de víctimas de la violencia contra las mujeres.

El indicador de mayor riesgo para un futuro suicidio es el de intento o intentos previos. Se estima que durante los seis primeros meses e incluso durante el primer año después del intento, el riesgo aumenta entre 20 y 30 veces, y que el grupo con mayor riesgo de suicidio consumado por tentativas previas es el de las personas mayores. También es clara la asociación entre suicidio y la presencia de trastornos mentales.

Además, la consejera ha incidido en que la pandemia ha tenido un efecto claro sobre la salud mental en todas sus patologías, en muchos casos porque uno de los factores "protectores" es la social y familiar, con las que se han limitado los contactos durante la misma.

Acción conjunta

Así, la Junta aprueba esta estrategia de actuación conjunta de las tres consejerías, que nace a partir del conocimiento de los datos epidemiológicos asociados al suicidio y de los factores de riesgo y de protección, y al entender que las conductas suicidas incluyen la ideación suicida, la planificación, las tentativas y el suicidio consumado.

Se trata de actuar sobre las primeras, identificando precozmente la ideación y las tentativas, para mitigar los factores de riesgo y fortalecer los factores protectores a través de una estrategia en la que ha participado tanto sociedades científicas como asociaciones de pacientes y familiares.

La consejera de Sanidad ha señalado que está previsto aumentar tanto los recursos humanos como los materiales con los que se cuenta y establecer una derivación "directa" desde Atención Primaria a psicología clínica, aunque ha incidido en que para hacerlo hay que "protocolizar" muy bien cómo se hace porque a casos urgentes como los del suicidio hay que darles prioridad.

Por su parte, Isabel Blanco ha incidido en que muchos factores de riesgo están presentes en personas vulnerables, tanto en personas dependientes, que han perdido su autonomía, drogodependientes o menores víctimas de abusos o violencia, a los que irán dirigidas principalmente las actuaciones. Además, ha señalado que se incidirá en la detección precoz y ha puesto como ejemplo las actuaciones que se llevan a cabo en el Centro Zambrana de Valladolid, donde este año se han detectado hasta el momento 31 situaciones de posibles conductas suicidas frente a 24 del año pasado.

También se reforzarán las actuaciones en el ámbito de la Educación, ha explicado Lucas, quien considera que se ha establecido un protocolo "potente y eficaz" con el que se pretende actuar de forma coordinada para llevar a cabo acciones que permitan "poner fin" a esta "lacra".

Medidas

La Estrategia se articula a través de cinco líneas de trabajo que se abren en 71 medidas destinadas a concretar las principales recomendaciones de la OMS, con las que se pretende alcanzar el objetivo general de disminuir al máximo la incidencia y la prevalencia del suicidio.

La primera de estas líneas estratégicas es la de Prevención Universal, que se dirige a toda la población y tiene 15 medidas que se centran en reducir el acceso a medios letales; potenciar los programas de reducción del alcohol y drogas; fomentar prácticas informativas responsables, con la elaboración de una guía de orientación para medios; mejorar la información sobre riesgos y actitudes ante el suicidio tanto para la población general como para pacientes y allegados; y otras medidas para la promoción de conductas positivas en el entorno educativo que potencie los factores protectores psicológicos y emocionales frente a la ideación suicida.

La segunda línea es la de Prevención Selectiva, dirigida a grupos de población que presentan mayor riesgo de conducta suicida e incluye 21 medidas dirigidas a evaluar el riesgo en la atención a colectivos vulnerables por parte de los servicios sociales básicos y especializados; a menores que han sufrido abuso sexual o maltrato físico; adolescentes y jóvenes víctimas de acoso escolar u otras formas de bullying; usuarios de drogas atendidos en la red pública; o familiares o personas cercanas que han perdido un ser querido por suicidio.

Se incorporan instrumentos y procedimientos para la evaluación del riesgo suicida y la atención de estos colectivos. Además, la prevención del suicidio formará parte de todas las iniciativas de planificación sanitaria en atención primaria y hospitalaria, calidad y seguridad de los pacientes.

En tercer lugar, la Prevención Indicada, que se dirige a determinadas personas altamente vulnerables dentro de la población por presentar ya signos sugerentes de riesgo suicida o una enfermedad altamente asociada a dicho riesgo (por ejemplo, algunos problemas mentales o tentativas suicidas). Contempla doce medidas como la ampliación del 'Proceso de prevención y atención de la conducta suicida' con la incorporación de actuaciones de Atención Primaria, urgencias y emergencias y de la red de salud mental; también medidas para coordinar la actuación de los servicios de emergencia y primeros intervinientes en los casos de intentos suicidas (bomberos, policías, emergencias sanitarias); y otras para integrar la identificación del riesgo en los diversos teléfonos de ayuda y atención disponibles.

La cuarta línea de trabajo es la de Vigilancia Epidemiológica e Investigación. Son diez medidas para mejorar el conocimiento de las tentativas y de los suicidios consumados y de los factores asociados a los mismos: mejora de los sistemas de información sanitarios; de colaboración con los institutos de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Castilla y León que permitan la creación de un registro de suicidios; revisión de forma multidisciplinar (investigación post-incidente) de los casos de suicidio consumado con el objetivo de evaluar la actuación de los servicios de atención; y otras para priorizar la investigación sobre la conducta suicida en las ayudas a la investigación convocadas desde las instituciones públicas.

Finalmente, se añade una importante línea de Formación, con 13 medidas orientadas a capacitar a los profesionales sanitarios, sociales y educativos en la detección, atención y seguimiento de personas en riesgo de suicidio; a los profesionales de las fuerzas y cuerpos de seguridad y de primera intervención en manejo de intentos de suicidio y primeros auxilios psicológicos; facilitar el acceso a formación de calidad sobre intervención y abordaje del riesgo de suicidio a profesionales del movimiento asociativo; y otras dirigidas a profesionales de medios de comunicación sobre tratamiento informativo.

CyL diseña una estrategia de prevención de la conducta suicida con 71 medidas
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