sábado. 04.02.2023

El arca de las dos llaves y siete siglos

Dos pueblos de Soria rememoran el fin de un conflicto sobre pastos hace 700 años.
Vecinos de Almarza, con el arca a cuestas para ser entregada a los representantes de San Andrés.

Los vecinos de las poblaciones sorianas de Almarza y San Andrés cumplió ayer un año más, durante la festividad de Reyes, con el traslado del arca, una tradición con casi siete siglos de historia que ha permitido conservar conjuntamente y de forma sostenible una dehesa comunal.

En esta ocasión fue testigo e invitado de excepción de esta tradición centenaria el biólogo por la Universidad de Salamanca y director del departamento de I+D+i de la empresa Soria Natural, Carlos Carricajo.

Se trata de una victoria de la libertad de «vuestros pueblos sobre la intención de los más pudientes en arrebataros los derechos de aquello que dio la vida a vuestros antepasados: vuestra tierra y vuestro legítimo derecho a explotarla como recurso económico», dijo el invitado al felicitar a los vecinos por festejar esta efeméride. Carricajo subrayó en su discurso que durante casi siete siglos de explotación de la dehesa comunal los vecinos han sabido mejorar el patrimonio natural a sus descendientes, «como herencia de enorme valor que ejerce de garantía contra la despoblación».

«La dehesa es sobre todo un ejemplo de desarrollo sostenible; ejemplo de equilibro entre la naturaleza y la actividad del hombre», destacó.

La alcaldesa de Almarza, Ascensión Pérez, animó por su parte a los vecinos a apostar por la economía rural sostenible, «pequeñas empresas que son las que asientan población en el territorio».

Esta tradición, que espera su declaración como fiesta turística regional por parte de la Junta de Castilla y León, rememora un contencioso secular mantenido entre estas dos localidades asentadas a los pies del puerto de Piqueras, al norte de la provincia de Soria, posiblemente por el uso de pastos en las dehesas colindantes.

Una vez que se dio por zanjado el pleito, pergaminos, ordenanzas y privilegios se guardaron en un arca con dos cerraduras, que los conserva desde entonces.

Los años impares corresponde su custodia a San Andrés de Soria y los pares a Almarza, hasta el 6 de enero, Festividad de la Epifanía, fecha en que los vecinos de ambos pueblos se encuentran, como han hecho de nuevo este año, en el paraje de Canto Gordo.

En esta zona, que se encuentra situada a la misma distancia de ambas localidades, los asistentes, unos trescientos vecinos, han comprobado que los documentos están en perfectas condiciones, antes de volver a cerrar el arca, quedarse cada uno con su llave y conducir el arca a buen recaudo para su custodia durante un año.

El arca de roble, según el inventario realizado en el año 2002 por la entonces directora del Archivo Histórico Provincial de Soria, María Pía Senent, contiene 107 documentos y cuatro sellos de plomo pertenecientes a los cuatro reyes que concedieron los privilegios sobre la gestión de la dehesa de la Mata y la propiedad de la ermita de los Santos Nuevos y que figuran en sus correspondientes legajos.

El arca de las dos llaves y siete siglos
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