jueves. 09.02.2023
El Zangarrón de este año, una celebración que se remonta a la época romana.

Los vecinos de Montamarta (Zamora) comenzaron ayer el nuevo año reviviendo la tradición ancestral del Zangarrón, una de las mascaradas más importantes de España y que cada año pasa su protagonismo de generación en generación a través de los quintos que la representan.

El Zangarrón de Montamarta pone fin a las mascaradas de invierno en la provincia de Zamora con dos días, según su tradición, el 1 y el 6 de enero.

El encargado de enfundarse las vestimentas del peculiar ‘diablillo’ ayer fue José Serrano, quien explicó a la agencia Efe que encarnar a este personaje «es un honor y un momento muy importante, porque los chavales del pueblo lo viven muy intensamente desde pequeños».

El ritual comenzó de madrugada, alrededor de las cinco de la mañana cuando el grupo de jóvenes que se encarga de la preparación fue a buscarlo a su casa y se reunió en un local para preparar la vestimenta.

«Se tarda unas tres horas en prepararlo todo porque hay que coser cada prenda y cada trozo de tela unos con otros, algo laborioso», detalló Serrano. La indumentaria se compone de retales de cuero de vaca y toallas marrones y amarillas. Ademnás, el ‘diablillo’ se recubrió su rostro con una máscara de corcho pintada de negro que tiene añadidas orejas de liebre.

El Zangarrón porta en las manos un tridente con el que persigue a los jóvenes por el pueblo en la parte final de la celebración. Ataviado con todo ello, la máscara recorrió Montamarta casa por casa desde primera hora de la mañana «pidiendo el aguinaldo a los vecinos», añadió José Serrano sobre esta tradición que data de la época romana, en las celebraciones del cambio de solsticio.

Después de la misa, el protagonista de la fiesta disfrutó de uno de los momentos más entretenidos de la celebración, cuando perseguió a los mozos de este pueblo zamorano por la plaza con su tridente. «Hace mucha ilusión poder representar al Zangarrón y cumplir con el ritual, porque lo has visto muchas veces y es especial vivirlo en primera persona», comentó Serrano, quien no escondió sus nervios en las horas previas. Pese al frío, decenas de vecinos disfrutaron en la calle del resto de la tradición, en la que cada año los jóvenes que han cumplido 18 años se reparten el protagonismo en el Zangarrón del día 1 y en el día 6 de enero.

En los últimos años, la celebración de las mascaradas se ha visto revalorizada por el Festival de la Máscara Ibérica que organizan dos veces al año los patronatos de Turismo de Zamora y Lisboa, y que inundan de colorido el centro de las ciudades durante un fin de semana. El Zangarrón de Montamarta es la última de las mascaradas de invierno que en las últimas fechas también se han celebrado en la provincia de Zamora. Destacan entre ellas el Tafarrón, los Carochos y la Filandorra que en estas fechas tienen su presencia en Riofrío de Aliste, Pozuelo de Tábara y Ferreras de Arriba.

El último Zangarrón
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