viernes 10.07.2020

«Ella temía acabar en un asilo»

La defensa, por contra, mantenía la tesis de la cooperación al suicidio y por ello solicitaba inicialmente el internamiento por espacio de dos años de su patrocinado en un centro en el que pueda recibir tratamiento. «Se trata de un enfermo con una enfermedad crónica y por eso pedimos ayuda en forma de internamiento», justificó la letrada.

Y es que la representante legal de César consideraba probado que «la voluntad de Sacramento era la de no sobrevivir a su hijo y él se limitó a facilitarle las pastillas, pero fue ella la que las tomó pues tenía capacidad tanto de movimiento en su lado derecho como de comprender lo que se le estaba planteando».

De hecho, la defensora tan sólo veía en el pacto de suicidio entre madre e hijo la explicación de este suceso, «pues si faltaba ella, él sabía que quedaba en la indigencia, solo y sin recursos económicos, mientras que Sacramento era también plenamente consciente de que si moría César acabaría interna en una residencia».

Rechazaba también que el procesado planificara la muerte de su progenitora por considerarla una pesada carga y atribuía lo ocurrido a una conjunción de factores, tales como el grave estado y padecimientos de Sacramento, que además sufría cada vez más fuertes dolores; el estrés de César derivado del cuidado de la víctima, así como las graves patologías que arrastraba--un trastorno obsesivo-compulsivo y una depresión recurrente--que, obligatoriamente, hicieron mella en su voluntad.

«¡Cómo todas esas cosas no van a afectar a su voluntad?», interpeló al jurado la letrada, quien insistía en que su cliente optó por la cooperación al suicidio de su madre.

«Ella temía acabar en un asilo»