viernes 27/5/22

El presidente de la asociación de represaliados del Penal de Valdenoceda (Burgos), José María González, ha expresado el temor de los familiares de las víctimas de la Guerra Civil por el sentido que pueda tener el decreto de Concordia que plantean Vox y PP y que sustituiría al de Memoria Histórica actual: «No sabemos si lo que quieren es dejar de lado la Ley de Memoria Histórica y que dejemos a nuestros familiares tirados en las cunetas, donde han estado décadas», ha explicado González en el acto de homenaje a los represaliados en el este penal del norte de Burgos que estuvo activo desde 1938 a 1943.

Fue un penal especialmente duro donde llegaron a convivir en un mismo momento hasta 1.800 presos republicanos, seis veces su capacidad teórica. En total pasaron por este centro casi 6.000 presos. La dureza de las condiciones, sobre todo por el frío y la humedad, y la falta de alimentos provocaron el fallecimiento de 154 presos, según los registros, aunque la asociación solo consiguió en 2007 exhumar restos de 114, ya que el resto se hallan bajo un cementerio civil posterior.

Otro problema es la identificación, por la falta de recursos económicos para realizar las pruebas de ADN, además de la dificultad añadida de la dispersión de los familiares, dado que a Valdenoceda llegaban presos de lugares muy alejados. Desde 2010, cuando recibieron la primera subvención concedida por el Gobierno, la Asociación ha identificado a 68 presos, cuyos restos ha entregado a las familias descendientes localizadas.

De hecho, en el homenaje de este año, en el que ha participado el presidente del Senado, Ánder Gil, se han entregado a sus familiares los restos exhumados identificados de Jesús Chabida, natural de Cuéllar (Segovia), que se identificaron en 2019 pero no se han podido entregar hasta ahora por los dos años de suspensión de este tipo de actos durante la pandemia, ha explicado González.

Los represaliados identificados hasta ahora eran de diversos lugares de toda España. Algunos de ellos procedían de la propia provincia de Burgos, pero también de Ciudad Real, Jaén, Segovia, Zaragoza, Cantabria, Palencia, Madrid o Álava.

Familiares de represaliados temen el sentido del nuevo decreto de Concordia
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