domingo 16/1/22

Medio siglo viviendo Sin Fronteras

La primera asociación española que incluyó el apellido ‘Sin Fronteras’ y que abrió esa denominación a multitud de asociaciones civiles y solidarias nació en Zamora y celebra ahora su 50 cumpleaños
                      Víctor Cortizo en el acto de celebración del 50 Aniversario de Cristianos Sin Fronteras. MARIAM A. MONTESINOS
Víctor Cortizo en el acto de celebración del 50 Aniversario de Cristianos Sin Fronteras. MARIAM A. MONTESINOS

La primera asociación española que incluyó las palabras ‘Sin Fronteras’ en su nombre, que ahora llevan organizaciones profesionales de todo tipo, acaba de cumplir 50 años y para celebrar sus bodas de oro ha desarrollado una serie de actos este sábado en Zamora.

Se trata de la asociación de fieles ‘Cristianos Sin Fronteras’, que tuvo su germen en la capital zamorana bajo el nombre inicial de ‘Jóvenes Sin Fronteras’ en el año 1971 y rápidamente se extendió por otras provincias españolas.

Médicos, bomberos, periodistas, ingenieros, arquitectos, payasos, sexólogos, refugiados, educación, aviación o infancia son algunos de los nombres que han adoptado el apellido ‘Sin Fronteras’ para constituir una organización sin ánimo de lucro, por lo general con una orientación internacional y especial vocación de ayudar a países en vías de desarrollo.

Pero cuando aún la coletilla que diluye la separación entre estados no estaba de moda surgió esa primera asociación ‘Sin Fronteras’, con cuyo nombre se quería aludir a que «la labor evangelizadora puede realizarse en todas partes y los cristianos no deben encerrarse, sino salir a la calle, dar la cara y anunciar a Jesús».

La actual presidenta de la organización decana con ese ‘apellido’, Inés Martín, recordó ayer que el origen del nombre lo puso un grupo de jóvenes con los que trabajaban monjas de los colegios de la Medalla Milagrosa y Amor de Dios de Zamora junto al sacerdote burgalés José Valdavida.

«Mucho antes de que otras entidades y ONG lo escogieran como apellido, para nosotros ese ‘Sin Fronteras’ ya era nuestra razón de ser discípulos misioneros», señaló.

En Zamora, ese grupo de pastoral juvenil se constituyó semanas después de la celebración del Día del Domund y en los meses siguientes ese espíritu se trasladó a otras diócesis como las de Granada, Burgos, Ávila, Segovia, Alicante y Lugo, en las que también se crearon grupos de Jóvenes Sin Fronteras.

Entre las iniciativas que desarrolla esta asociación de fieles, que ahora celebra sus bodas de oro, figura un festival de la canción misionera que se retomará tras la pandemia de covid-19, unos encuentros anuales en Santo Domingo de Silos o la iniciativa ‘sembradores de estrellas’, en la que reparten pegatinas de estrellas y cantan villancicos en las calles en Navidad.

Para conmemorar el cincuenta aniversario, ayer se celebró una jornada a la que asistió el presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y arzobispo de Pamplona-Tudela, Francisco Pérez, y el director de las Obras Misionales Pontificias y miembro de la Congregación para la evangelización de los pueblos del Vaticano, José María Calderón.

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