martes 24/5/22
                      El escudo con leones y castillos a la entrada del Hemiciclo de las Cortes de CyL, vacío. NACHO GALLEGO
El escudo con leones y castillos a la entrada del Hemiciclo de las Cortes de CyL, vacío. NACHO GALLEGO

La semana política en Castilla y León arrancó ayer igual que concluyó la pasada, sin que el presidente de las Cortes, Carlos Pollán (Vox), haya registrado la convocatoria de la Mesa y la Junta de Portavoces como trámite previo a la celebración del pleno de investidura de Alfonso Fernández Mañueco (PP), y con ambos partidos responsabilizándose mutuamente de la situación.

El Registro del Parlamento cerró a las tres de la tarde sin novedad, por lo que el escenario de esta semana vuelve a desvanecerse y los plazos viables para la investidura empiezan a remitir a la próxima semana como mínimo, ya con las vacaciones escolares de Semana Santa en marcha, y también con la fecha del 23 de abril, Día de Castilla y León, cada vez más cerca sin que se desbloquee esta situación.

En el PP se remiten a las competencias del presidente de las Cortes, Carlos Pollán, y por extensión a Vox y su dirección nacional, para descargar la responsabilidad en el partido dirigido por Santiago Abacal y remarcar que existe un acuerdo suscrito el pasado 10 de marzo y que el Pleno debe de ser convocado para formar gobierno cuanto antes.

«Mañueco está preparado», insistió el jueves el portavoz de la Junta en funciones y representante del PP en la negociación competencial con Vox, Carlos Fernández Carriedo, quien trasladó la idea de que por parte de su partido todo está ya claro, con la referencia del acuerdo suscrito y con margen para que, en los 4 años de legislatura, se detallen las medidas entre ambos socios de gobierno.

Pero ayer fuentes de Vox trasladaron que están a la espera de que el PP cierre la distribución de competencias, por lo que entienden que siguen igual que la pasada semana y la anterior.

Tras apelar a los flecos en varias intervenciones públicas de su líder nacional y también del presidente de las Cortes, que el jueves habló de que el acuerdo se cerraría «en breves días», los trámites previos a la investidura siguen sin avanzar, a pesar de que ambos partidos se habían fijado el objetivo de intentar cerrar el proceso al menos el próximo viernes, justo antes de Semana Santa.

Desde el viernes se han producido dos circunstancias en el seno del PP: Alberto Núñez Feijóo es ya el líder nacional del partido, por lo que tendrá que decidir si se desplaza o no a las Cortes de Castilla y León para asistir a la investidura, y Mañueco pronunció unas palabras ante el Congreso del PP que alimentan la desconfianza en Vox, al apelar a que su gobierno «van a regir» los principios y valores del PP.

La investidura tendrá que esperar al menos a la próxima semana si los plazos establecidos por el Reglamento de las Cortes se respetan a rajatabla y no se introduce alguna excepción que permita acortar a un día la antelación para reunir la Mesa que deberá convocar a su vez el Pleno.

En alguna ocasión este plazo se ha reducido a 24 horas, si bien la urgencia y la premura para este adelanto tendría que estar justificada y aceptada por los grupos parlamentarios, que llevan demandando agilidad desde hace semanas.

La secretaria de Organización del PSOE de Castilla y León, Ana Sánchez, aseguró ayer que con la formación de su equipo directivo el nuevo presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha despreciado al PP autonómico y a su líder, Alfonso Fernández Mañueco, como lo hace «la extrema derecha» de Vox «a diario» en Castilla y León.

A su juicio, Núñez Feijóo se «avergüenza» de los dirigentes del Partido Popular de Castilla y León y por eso no ha contado con ellos «para su núcleo duro ni de dirección».

Del mismo modo, dijo, Vox «chantajea» y «arrodilla» a Fernández Mañueco al hacer que 50 días después de las elecciones y más de tres meses sin Gobierno en Castilla y León aún no haya fecha para la investidura.

«Tienen que desbloquear la investidura inmediatamente», exigió Ana Sánchez, que lamentó cómo el Gobierno de España y los autonómicos de otras regiones toman medidas para paliar la crisis y en esta Comunidad Autónoma no se haga nada.

También lamentó que Castilla y León siga «paralizada bajo los intereses espurios de un único responsable», en su opinión Alfonso Fernández Mañueco. Por ello, pidió a Núñez Feijóo que además de avergonzarse de él ahorre esa vergüenza a los castellanos y los leoneses «parando el pacto de la vergüenza que se está supuestamente gestando en despachos».

Sánchez recordó al líder nacional del PP proclamado el fin de semana en el congreso de Sevilla su promesa de no pactar con Vox porque era malo para Galicia. «¿Lo que es malo para Galicia es bueno para Castilla y León?», se preguntó retóricamente.

La portavoz de la dirección federal de Izquierda Unida, Sira Rego, sostuvo ayer que el PP «sigue planteando las mismas orientaciones», con un «acuerdo firme con la extrema derecha en Castilla y León» y «empeñado en medidas económicas que no resuelven los problemas de los trabajadores» y que benefician solo a «las élites del país».

Rego dijo que Feijóo no va a suponer un cambio con la línea desplegada hasta ahora en esta formación, pues abandera un proyecto que defiende «meter la tijera y recortes a todo lo público» y ratifica el acuerdo con Vox en Castilla y León.

Y el alcalde de Ávila y vicepresidente de Por Ávila, Jesús Manuel Sánchez Cabrera, denunció que la Junta se encuentra «parada» a la espera de que se forme un nuevo Gobierno autonómico que a su juicio debe ponerse en marcha «cuanto antes» porque «se están perdiendo oportunidades».

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