lunes 23/5/22

Mañueco tomó posesión del cargo en un acto marcado por las presencias y ausencias en la bancada de invitados. La agenda en Madrid del nuevo líder de los populares, ocupada con reuniones con la patronal y los sindicatos, evitó a Alberto Núñez Feijóo desplazarse a Valladolid. «No había ningún otro sitio más importante hoy», le recriminó el presidente de Vox, Santiago Abascal, para quien era necesario respaldar a un Ejecutivo que está siendo «demonizado antes de andar». «Está intentando solucionar los graves problemas que tienen los españoles», replicó la secretaria general del PP, Cuca Gamarra.

La número dos del partido conservador arropó a Mañueco acompañado por otros miembros de la dirección nacional, además del expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, o la presidenta de la Comunidad de Madrid. Con Feijóo fuera de la foto, Isabel Díaz Ayuso se erigió como jefa de la oposición y declaró Castilla y León como territorio de «socialismo ‘free’», además de defender las bondades del «gran pacto» con Vox. «Los ciudadanos, en las urnas —recalcó—, eligen con quien quieren que se pacte».

La representación del Gobierno correspondió a la ministra de Educación, Pilar Alegría, que tendió la mano a Mañueco con guiños al Estado de autonomías y el proyecto europeo, dos andanadas a la estructura programática de su socio. Su mensaje no contó con el aplauso de Vox, que la escuchó impertérrito.

Abascal esgrimió a su llegada a las Cortes de Castilla y León que es «compatible, incluso necesario» renegar de la descentralización y, a la vez, entrar en un gobierno autonómico. Recordó también que los ciudadanos miran con «esperanza e ilusión» al nuevo Ejecutivo, puesto que lo ven como posible alternativa al Gobierno de Pedro Sánchez.

En el entorno de Feijoo ven la alianza como «un acuerdo puntual» que no marcará el resto de movimientos. El líder del PP, insisten estas mismas fuentes, aspira a conseguir en futuras elecciones una mayoría lo suficientemente amplia como para estar en condiciones de exigirle a Abascal que asuma su responsabilidad de dejar gobernar a su partido sin exigir puestos a cambio.

De momento, el contacto entre ambos líderes se ha limitado a un intercambio «cordial» de mensajes que no ha ido más allá, reconocen desde el PP, de un mera felicitación tras la elección de Feijóo el pasado 2 de abril que recibió también del presidente del Gobierno, la vicepresidenta segunda Yolanda Díaz o la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas.

En su discurso, Mañueco agradeció a Feijóo su «respaldo» en lo personal y político desde hace años, «pero especialmente desde que es presidente del partido» y apeló al «trabajo, a la moderación y al diálogo» para tratar de tender puentes con el Gobierno y rebajar fricciones con Vox. «Afirmo mi voluntad de ser el presidente de todos, sin distinción de opiniones ni ideologías», aseveró ante los cerca de 250 invitados.

Desde la Moncloa, la ministra portavoz, Isabel Rodríguez, avisó al dirigente autonómico de que estarán «muy vigilantes con los derechos en Castilla y León» y cargó con dureza contra Feijóo por ausentarse de la toma de posesión de su barón para «tapar sus vergüenzas».

«Está claro —remarcó Rodríguez— que está de acuerdo con la conformación de ese gobierno y lo que significa».

Una toma de posesión entre reproches del Ejecutivo y de Vox al PP por la ausencia de...
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