martes. 31.01.2023
| Crónica | A 365 días vista |

Un año partido en dos

Parece que todo lo anterior a los comicios muncipales y autonómicos del mes de mayo del 2003 pertenece a un pasado muy lejano y, sin embargo, no hace tanto tiempo
la Junta
Es difícil resumir todo un año a través de sus crónicas semanales, y más cuando éste ha estado dividido por un proceso electoral. Parece que todo lo anterior a los comicios municipales y autonómicos del pasado mes de mayo pertenece a un pasado muy lejano y, sin embargo, no hace tanto que, por ejemplo, la Fundación Villalar echó a andar. Fue a principios de abril, justo antes de la celebración del día de la comunidad en la localidad vallisoletana de Villalar de los Comuneros. En aquel momento se constituyó de manera oficial la Fundación que lleva su nombre en un continuo repetir de la palabra consenso. Sin embargo, hasta la fecha, la Fundación Villalar todavía no ha comenzado a funcionar como tal y lo único que se han escuchado son voces disconformes desde León. Si el intento de potenciar el sentimiento autonómico a través de esta entidad protagonizó la primera parte del año político, un hecho mucho menos cercano, como fue la guerra de Irak, se coló durante toda la primavera en el relato cotidiano de la actualidad en Castilla y León. Estaba a punto de comenzar la carrera electoral y todo hacía prever que la actuación de España en este conflicto de dimensiones internacionales iba a perjudicar al partido en el Gobierno. El propio presidente de la Junta declaraba, en una entrevista concedida a este periódico, que «algunos creían que Sadam iba a ganar las elecciones por ellos». Pero no fue así. El proceso se abrió, los partidos rellenaron sus listas, los líderes políticos se subieron a sus caravanas, -algunos más que otros-, y los programas y promesas electorales desbordaron a los medios de comunicación y a los propios ciudadanos. Tras el voto, dio comienzo otro largo proceso, que duró varios meses, para formar el equipo de Gobierno, preparar el discurso de investidura y dar el pistoletazo de salida a la nueva legislatura. Fueron días de despedidas y de muchas bienvenidas. Entre las despedidas, la de la consejera de Economía y Hacienda, Isabel Carrasco, que abandonó sus responsabilidades en el Ejecutivo autonómico para ocupar un escaño en el Senado. También se despidieron muchos de los procuradores que habían protagonizado la vida parlamentaria durante la anterior legislatura, como la socialista Rosario Velasco o la leonesista Daniela Fernández, que con su marcha dejó más solos que nunca a sus dos compañeros de partido. En cuanto a las bienvenidas, además del renovado equipo de Herrera, -entre cuyas novedades se encontraba el leonés Antonio Silván-, el castillo de Fuensaldaña se llenó de caras nuevas, aunque no desconocidas, como la del secretario regional de los socialistas castellanos y leoneses, Ángel Villalba, quien por primera vez traspasó las puertas del hemiciclo parlamentario. Con ésas llegó el verano, que todo lo para, salvo el proceso de reestructuración azucarera, que terminó con el cierre de dos de las fábricas de Ebro, en Benavente y Monzón de Campos. Por lo demás, muchos fuegos estivales y demasiados tiros a las ya conocidas como «vacas de La Cabrera». Desde septiembre apenas ha habido tiempo para conocer los detalles de los programas de actuaciones de cada una de las Consejerías y poner en marcha el largo y complejo calendario para aprobar los presupuestos de la comunidad. Este documento, junto con el consenso alcanzado en la renovación de Caja España, han constituido los dos grandes éxitos de una de las consejeras más «novata» en esto de la política, como es Pilar del Olmo. Entre medias, la Junta ha ido cumpliendo los primeros plazos de su programa de gobierno, la oposición ha presentado su propio presupuesto alternativo, los regantes han continuado reclamando justicia, las organizaciones agrarias han dejado solo al consejero de Agricultura, José Valín y, por último, los principales partidos, incluida la UPL, se han unido frente al Plan Ibarretxe y se han vuelto a desunir de cara al advenimiento de las próximas elecciones generales.

Un año partido en dos