martes 17/5/22
<p> Los centros de salud de España redoblan su apuesta por el mindfulness </p>
<p> Los centros de salud de España redoblan su apuesta por el mindfulness </p>

Los últimos años han sido duros para todo el mundo. La pandemia ha generado una situación que ha obligado a extremar el cuidado y que, al mismo tiempo, ha puesto sobre todos la terrible sombra de la muerte. Con los contagios en alza y cada vez más personas necesitando atención sanitaria, hay un sector al que claramente ha pegado con fuerza el coronavirus, los profesionales de la salud.

La Sanidad ha sufrido más que nunca. Los casos de ansiedad, depresión y estrés se han apelotonado ante un fenómeno que ya ha quedado definido como el "burn out" de los profesionales de la salud. Ante esa situación, muchos centros han buscado la manera de que sus trabajadores puedan gozar de una buena salud mental y, por ende, también física. Y para ello, una de sus grandes apuestas ha sido la integración del mindfulness.

Mindfulness, ¿la clave para los profesionales de la salud?

El mindfulness no es solo conocer los pasos para aprender a meditar y lanzarse a la meditación, aunque sí que engloba esta práctica en su interior. El mindfulness es lo que se conoce como atención plena. Tiene poco de nuevo porque, en realidad, su origen se remonta casi 3.000 años en el pasado. Mira mucho hacia la espiritualidad y a la meditación, como adelantábamos. ¿Y qué es exactamente y por qué importa tanto?

Es un método, uno que lleva a las personas a centrar toda su atención en lo que sucede en el momento, en el ahora y el aquí. Gracias a él, las personas son mucho más capaces de procesar cualquier situación y asimilarla sin que haya grandes consecuencias, sin juzgar nada, sin tener que intentar un cambio. Se acepta, porque así es como funciona la plena consciencia a la que apunta el mindfulness. Permite a las personas concentrarse en ellas mismas y en su alrededor, pero a la vez permite descartar todo lo molesto, todo el ruido, para centrarse en lo importante.

Una de las claves de esta metodología es que ayuda, por ejemplo, en la gestión emocional. A través del mindfulness se abre la puerta a la identificación y correcta gestión de las emociones, permitiendo así que sea más fácil saber cómo actuar en todo momento y no dejarse llevar por los impulsos. Para los profesionales sanitarios, desde luego, resulta un paso importante, porque la presión a la que han estado sometidos todos estos meses no ha hecho más que generar situaciones de estrés que se han ido agravando.

Precisamente por eso, muchos centros sanitarios del país no solo han tanteado este terreno, sino que han promovido actividades de mindfulness que ayuden a sus trabajadores. Lo fomentan e invitan a ello, facilitando desde ideas para espacios para meditar hasta sesiones de masajes con relajación, sesiones de yoga y toda clase de iniciativas que fomenten precisamente esa atención plena al aquí y al ahora para que puedan desechar todo ese ruido que les lastra y que, poco a poco, los está desgastando como nunca antes.

Cómo se practica el mindfulness

Aunque haya ciertas corrientes de sanitarios que está en contra de su aplicación como solución para el burn out, lo cierto es que está dando buenos resultados. Cada vez más centros lo están adoptando por cómo mejora las condiciones de los profesionales y cómo les ayuda a afrontar el día a día con una fuerza más que necesaria dadas las circunstancias que les ha tocado vivir. Ahora bien, ¿cómo se practica el mindfulness? ¿Cómo se puede llegar a esa atención plena tan importante para que la mente quede despejada y libre de ese peligroso ruido?

Los expertos en la materia recomiendan conocer antes los diferentes componentes del mindfulness: la consciencia, la observación, la aceptación, no juzgar, la experimentación, la compasión, saber dejar ir, la paciencia y la confianza. Estos pilares, en realidad, componen todo lo que permite que los pensamientos fluyan sin prejuicios ni resistencia, simplemente dejando que surjan y se marchen. Ahí está la clave del mindfulness y el objetivo que se debe perseguir a base de su práctica.

Para ponerlo en marcha, se suele distinguir entre la práctica informal y la formal. Esta última, según expertos, requiere invertir al menos 45 minutos diarios llevando a cabo ejercicios de meditación y de atención, algo que suele estar tutelado por un profesional que va desarrollando la sesión para, poco a poco, alcanzar el estado deseado. Por otra parte, la práctica informal implica poner en marcha las habilidades propias del mindfulness en cualquier acción o situación cotidiana para poder controlar mejor el ruido y poner a prueba lo aprendido.

Es algo fácil de desarrollar, ya que se puede aplicar a cualquier situación del día a día. En un ámbito como el sanitario, tan sometido a estrés, a trabajo contrarreloj y situaciones complicadas, el mindfulness se pone a prueba constantemente. Aunque, como ya hemos mencionado, todas las medidas implantadas por el momento no han hecho más que dar buenos resultados en los profesionales de la salud.

¿Ha llegado para quedarse?

Todo apunta a que lo hará. Como decíamos, hay cierto debate sobre su utilidad, pero los centros sanitarios en los que se ha implantado han registrado una notable mejora en el bienestar de sus trabajadores. Más contentos, menos presionados y con más libertad para seguir haciendo su trabajo de la mejor forma posible sin que el día a día los martillee hasta quemarlos. Cada vez se instauran más actividades, más opciones para que puedan poner en práctica el mindfulness y disfruten de todas las bondades que este ofrece.

Y queda mucho por explorar porque, si algo caracteriza a este método, es que es tremendamente flexible y plástico. Cada persona puede desarrollarlo de una manera, lo que hace que haya diferentes prácticas más o menos efectivas y, por lo tanto, que también haya más opciones a probar para seguir desarrollándolo y fomentándolo.

Con todo ese potencial por delante, tantas posibilidades y tan buenos resultados, parece más que obvio: el mindfulness y la atención plena no son fenómenos pasajeros, están aquí para quedarse.
 

Los centros de salud de España redoblan su apuesta por el mindfulness
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