viernes 21/1/22
<p> Kiko Martínez se supera y se establece como campeón del mundo del boxeo </p>
<p> Kiko Martínez se supera y se establece como campeón del mundo del boxeo </p>

Con 30 nocauts en las 43 victorias de sus 55 combates, el púgil Kiko Martínez se coronó este noviembre con su cuarto título como campeón mundial del peso pluma. Un resultado fruto tanto de su perseverancia como del trabajo del equipo que le acompaña. Pero, más allá de eso, un éxito del alma que se vierte y purga en el cuadrilátero para superar las propias metas. 

KO al sexto asalto y corona mundial del peso pluma

El pasado sábado, 13 de noviembre, el boxeador español Kiko Martínez se proclamó campeón mundial del peso pluma —la cuarta vez en su carrera profesional— por la Federación Internacional del Boxeo. Durante el combate, que tuvo lugar en una localidad del país natal de su rival en Sheffield, Reino Unido, Martínez noqueó a Kid Galahad en el primer puñetazo del sexto asalto y bajo el clamor de un público que no daba crédito a lo sucedido dada la edad del boxeador granadino afincado en Torrellano (Elche), nacido en el ’86. Pero, en el fondo, nada extraño teniendo en cuenta que el boxeador apodado La Sensación ha ganado 43 de sus 55 luchas, 30 de las cuales por nocaut.

Su victoria, pese a la extraña sorpresa del público aun y reconocer su carrera, nace, según Martínez comentó a la prensa, de 365 días ininterrumpidos de entrenamiento para coronarse con este cuarto título mundial. La perseverancia y la lucha constante por superarse a cada salto todavía mantienen en activo a Martínez, quien también confesó que aguantará unos pocos grandes combates más antes de retirarse, colgar los guantes —marca Leone, por cierto— y convertirse en entrenador. Según plantea el púgil situado a la altura de la leyenda de Javier Castillejo, con el fin de defender su título en dos ocasiones más, en marzo o abril y después del próximo verano.

¿Cuál es la clave del éxito de Kiko Martínez?

Como todo gran atleta, los engranajes que mecanizan el espíritu y la perseverancia adecuadas para alcanzar y superar las propias metas no son otros que el sacrificio y la actitud. En el caso de Martínez, siguiendo una estricta y rigurosa pauta, fruto de su apasionada obcecación en esta disciplina, que a menudo se establece en los hasta tres entrenamientos en los mismos tres días de la semana, junto con otros dos el resto de días. Una preparación que, aunque tenga como precio el distanciamiento temporal de su mujer y de su hija, tiene como objeto afinar el golpe, adiestrar el músculo e idear la estrategia de combate que encauce en la victoria.

Pero, además de su propio entrenamiento y sus metas personales, Martínez tiene clara la estela a seguir. Con referentes como Maravilla Martínez —ganador de 52 de sus 57 combates, caracterizado por un estilo de boxeo propio y una filosofía de vida de gran poder mediático—, o Marcos Chino Maidana y Luca Matthysse, todos argentinos. Y es que Kiko Martínez es de aquellos púgiles que saben que la crudeza del ring es a su vez un purgatorio para el alma. Sin pensar en el dinero, aunque sea de los pocos atletas del boxeo en España que puedan vivir de ello, Martínez descarga todo en cada asalto con la esencia del lema que lleva marcado en la piel: “matar o morir”.  

Devolver el boxeo español al plano

Respecto a esta última victoria contra el británico Kid Galahad —quien también atesora 28 victorias de 30 combates en su carrera—, Martínez reconoció que mantener la calma y la paciencia son elementos cruciales en el enfrentamiento. Si bien Galahad se mantuvo con tenacidad en los primeros asaltos, amenazando la compostura e integridad de su contrincante, Martínez supo atacar en el momento exacto. Porque, como es evidente, el boxeo no se bebe únicamente en la fortaleza y la resistencia física, sino que se debe a la agilidad de análisis mental en cada movimiento, del mismo modo que un púgil de calidad debe su estrella al equipo que lo empuja.

En ese sentido, y aunque unos buenos guantes y todo tipo de protección sean, en gran medida, fundamentales para manejarse bien en el ring, Kiko Martínez sabe reconocer el gran trabajo del equipo que hay detrás. Inseparable de sí, un equipo que ha logrado explotar todas las aptitudes de Martínez hasta este momento de gloria en la historia del boxeo en España. Paralelamente, instando al gobierno y las administraciones de cada comunidad autónoma a darle al boxeo español el altavoz que merece. Más aún, según relata Martínez, contando con boxeadores jóvenes de gran destreza y prometedor futuro, así como con grandes atletas del boxeo español femenino y masculino.

Ya va siendo hora de que el boxeo patrio reciba la atención que merece, pese a que algunos clichés cinematográficos y literarios embrutecieron su imagen y atmósfera en algún momento. Incluso el internacional escritor argentino Julio Cortázar, el poeta francés Arthur Carvan o el rapero español Sharif han conocido de primera mano las mieles y los moratones del boxeo. Tanto de primera y enguantada mano, como desde la ardiente pasión en la grada que envuelve con griterío el sudor y la sangre que baña el cuadrilátero. Un deporte que no consiste en ganar contra el otro, sino en vencerse a uno mismo para demostrar, como Kiko Martínez, que toda meta es posible.
 

Kiko Martínez se supera y se establece como campeón del mundo del boxeo
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