domingo 23.02.2020

Atrapadas por el techo de cristal

El porcentaje de científicas se estanca en el 39%, ocupan el 20% de las cátedras y el número de rectoras es ínfimo.
Atrapadas por el techo de cristal

alfonso torices | madrid

Las mujeres son desde hace años en España más que los hombres, representan entre el 55% y el 60% de las tituladas en grados y másteres de las universidades públicas y en 2015, por primera vez, fueron exactamente la mitad de los doctores que leyeron con éxito su tesis. Sin embargo, desde hace una década las mujeres no consiguen pasar de ser el 39% de investigadores de este país, están prácticamente excluidas de los rectorados y la dirección de los grandes centros científicos, y solo uno de cada cinco despachos de catedrático tiene en su puerta un nombre femenino. Los datos del estudio Científicas en cifras 2015 corroboran que el ‘techo de cristal’, el sesgo de género que bloquea en muchos ámbitos de la vida una progresión profesional de las mujeres acorde a su peso demográfico y valía, todavía persiste en el campo científico, de manera fundamental en el sector público, aunque comience a mostrar algunas grietas esperanzadoras de cara a un futuro más igualitario. «El avance se produce, pero a una velocidad muy lenta», reconoce Carmen Vela, secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación, como conclusión de la radiografía dibujada por el informe. Los recortes y las reducciones de plantilla explican el estancamiento de las investigadoras españolas en el 39% del colectivo desde 2009, pero también parte de su enorme dificultad para progresar profesionalmente, pues es uno de los elementos que ha impedido que su ya amplia base llegue a la cima de la carrera. Las científicas no solo son menos que los hombres sino que están más injustamente repartidas.

Ocupan a mitades con sus homólogos varones los escalones más bajos —becarios, ayudantes y doctores interinos—, caen al 40% en los puestos de profesor titular o investigador con plaza, y solo son el 21% de los catedráticos y el 25% de los profesores de los grandes centros de investigación públicos. La prueba de cómo ven frenado su ascenso está en el llamado índice de ‘techo de cristal’. Mide la capacidad de progresar de un investigador de base a la cima. El índice 1 sería en el que no hay diferencias en los ascensos entre hombres y mujeres. Cuanto mayor es el número mayor es el sesgo por sexo.

Atrapadas por el techo de cristal
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