martes. 07.02.2023
Diario de una aventura Desafío extremo Aconcagua

La furia del «viento blanco»

Un fortísimo temporal ha impedido a los hermanos Calleja acercarse a la cima, pero Jesús se resiste a marcharse a pesar de que la climatología hace muy difícil la cumbre
Estimados lectores, ya estoy hoy, día 17, en el campo base, escribiendo la crónica. ¡No ha podido ser!. Nunca se puede subestimar una montaña, y menos si es de casi 7.000 metros de altura. Los pasados días el Aconcagua nos ha mostrado su cara más dulce y benigna, y parecía realmente muy asequible, pues no había ni una mota de nieve hacia la cumbre, pero ayer día 16, decidió enfadarse y mostrar la peor de sus caras. El 14 de enero ascendimos junto con el resto de los españoles al campo I, a 5.500 m, de altitud. Al día siguiente, 15 enero, ascendimos al campo II a 6.000 metros y nada hacia presagiar la gran tormenta que se nos vino encima. El día 16 nos levantamos a las tres de la madrugada, y a las cuatro y media estábamos ascendiendo. Kike y yo nos juntamos a un pequeño grupo de españoles que iba en cabeza, y marchábamos a buen ritmo. Hacia mucho frío y a la hora se desencadenó el temporal, decidimos seguir, pensando que amainara. Arrecia, y se convierte en la siguiente hora en una tormenta blanca, vientos de 100 kilómetros por hora. Vientos violentísimos, nevadas intensas, aparato eléctrico, y visibilidad casi nula. Todo esto ocurre de vez en cuando, y la gente local lo llama el «viento blanco». Emprendimos el camino de regreso y solo vemos nuestras tiendas cuando estamos a diezmetros de ellas. Nos metemos en la tienda y el azote del viento aumenta, teniendo Kike y yo que sujetar como podemos la tienda por dentro, y los remolinos de viento meten el polvo blanco por todas partes, ni si quiera podemos encender el hornillo para hacernos una sopa y poder calentarnos, pues bajábamos medio congelados de frío. Las partes del cuerpo como la cara, nariz, que estaban expuestas al aire eran escarcha, y necesitábamos hacer agua como fuera, pero era imposible. Nieve como proyectiles La idea era aguantar hasta el día siguiente e intentar cima si hubiera una mínima posibilidad, pero el temporal aumentó considerablemente de fuerza y todos los que allí estábamos decidirnos descender al campo base, sobre todo cuando empezó un nuevo episodio de aparato eléctrico. De repente se nos erizó el pelo y acto seguido cayo un rayo muy cerca de nosotros. A continuación ya no era nieve eran proyectiles de nieve helada y granizo que se abatían sobre la tienda de campaña como si nos lanzaran piedras. Tuvimos que recoger todo lo que pudimos y abandonar la tienda, ante la imposibilidad de recogerla y emprender el descenso, que se hizo muy complicado. Llegamos al campo base tarde, agotados, y con el rabo entre las piernas. El Aconcagua nos había vencido y sólo nos dejó llegar hasta los 6.400 metros de altura. Estoy junto a mi hermano Kike, y hemos decidido que el se quedara a esperarme en el campo base, y yo intentaré mañana día 18 un nuevo ataque a cima. Mi plan es ascender al campo I el día 18 de enero, al campo II el 19 de enero, y el día 20 de enero intentar el ataque a cima y descender en el mismo día al campo base. Al día siguiente día 21 tengo que descender junto a Kike del campo base hasta la carretera, que son 35 kilómetros, para coger un transporte que me lleve a Mendoza donde me sale mí avión el día 22 de enero por la mañana. No me puede fallara nada, ni siquiera se, si me dará tiempo a ducharme. Este es el último plan, pero quien mandará será de nuevo el tiempo climático, que no pinta nada bueno, de echo anuncian descenso de la nieve para mi día de cima, pero aumento del viento. Además de tener que ascender e instalar los campamentos en malas condiciones, y con muy pocas posibilidades de cima antes las previsiones meteorológicas nada halagüeñas. Pero me resisto a marcharme de aquí sin un intento mas a pesar que hay pocas posibilidades, pero lo voy a intentar. La próxima crónica será la definitiva. 1397124194 Jesús Calleja , desde el otro lado del charco . ESCRIBE: Siga la aventura en: www.jesuscalleja.es

La furia del «viento blanco»
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