domingo 22.09.2019

De Guzmán a Suero

A tención: quien sepa entero el himno a León más allá de la entradilla (Sin León no hubiera España, que antes que Castilla leyes, concilios fueros y reyes dieron prestigio a León), que levante el dedo (los del coro municipal se abstengan, que cobran).

A ver: siendo sincero y sin ofender, es un himno paleto y pretencioso. Como música no funciona y le canta mucho lo plagiado. Y como letra ni conmueve ni te llama; es verso tópico, historiante y campanón donde la palabra «pueblo», la gente de León, jamás aparece porque se prefieren reyes o hazañosos, desbarrando además al resumirlos con solo dos patas para un banco regio en reiterada estrofa: Tierra hidalga, tierra mía, estrofas del romancero, desde Guzmán a don Suero va tremolando el honor... porrompompón, tremolando, que es gerundio... ¡Guzmán el Bueno y Suero de Quiñones!, ¡vaya par de dos!, aunque suenen de muerte para llamar a un vino, a un hostal o a un taller.

Peláez entró a degüello: Guzmán no era de León; y don Suero, mejor que ni lo fuera... Guzmán era marroquí, se deduce de los archivos de la casa Medina Sidonia, aunque otros le fijan cuna burgalesa también... o sevillana; en fin, fue un mercenario, un «señor de la guerra» que servía lo mismo a reyes cristianos que a emires moros. Y don Suero era un macarra falampos, matón y pendenciero al que tuvieron que desterrar de esta ciudad para que a lo bobo le resucitara anteayer Alonso Luengo inventándole una fábula de caballerías gagás de mucho delirio y cojera histórica.

Y si la letra de Pinto Maestro tiene su delito, la música de Odón Alonso tiene dos: el plagio de la entradilla-fanfarria copiado de «Los sitios de Zaragoza» y pasajes del himno traídos de alguna marcha suiza que una vez escucharon unos concejales leoneses en el templete de una localidad helvética y les sonó tanto al himno de León, que pensaron que quizá era un arreglo y cortesía musical de aquella municipalidad con sus «distinguidos» visitantes. Y no, menos humos, la banda estaba a lo suyo y en un himno muy suyo que hoy se lo toman aquí como «muy nuestro».

De Guzmán a Suero
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