domingo 25/7/21
A Euskadi, pastores

Las mil campanas de Belén

Un museo alavés logra reunir más de 1.600 nacimientos de España y del mundo, 13 de ellos leoneses a los que la directora guarda especial cariño.

En el Museo Santxotena de Artziniega (Álava) la Navidad se ha multiplicado por mil seiscientos. Los peces en el río, las campanas que los ángeles tocan, las veces que se remienda uno y todo cuanto es capaz de andar la Marimorena. En concreto por 1.627, que es el número de belenes reunidos a lo largo de varios años de trabajo y rastreo en este centro fundamentalmente dedicado a exponer la obra del escultor navarro Xabier Santxotena. Su mujer, Teresa Lafragua, directora del museo y una apasionada del arte belenista, es sobre todo la ‘culpable’ de una gran recopilación que incluye piezas de los cinco continentes, de Holanda a Brasil, de Nicaragua a Bangladesh y de Estados Unidos a Islandia.

También hay nacimientos leoneses (ese el término más usado en esta tierra), 13 en total, a algunos de los cuales guarda Lafragua especial cariño: «Hay uno en el que la Virgen y San José aparecen ataviados con el traje maragato y que está elaborado por María Teresa García, de Jiménez de Jamuz, a quien conocí hace cuatro años y cuyo trabajo me fascinó», dice. Y del suroccidente a la Montaña: «Pilar Tirados, la artífice de otra de las piezas leonesas, es una ceramista muy conocida de Coladilla», y eso sin olvidar la capital y el Panteón Real isidoriano, un lugar lleno de magia para Teresa Lafragua: «El belén inspirado en él, realizado por Rosa María Corral, es una maravilla y está elaborado con la misma técnica que esa joya que tenéis allí, la ‘Capilla Sixtina del arte románico’, pintado a mano sobre mortero de cal y arena».

Los responsables del museo se han volcado con esta tradición, «además de por revalorizar la costumbre», por creer que gracias a estas piezas internacionales «hacemos convivir la cultura y las costumbres de diferentes comunidades y países».

«Los visitantes suelen salir asombrados de la exposición y me dicen que no sabrían elegir cuál les ha gustado más —comenta la directora del museo—. Yo personalmente les tengo un cariño enorme porque muchos han sido hechos expresamente para nosotros y, en resumidas cuentas, porque todos tienen una historia detrás».

Las mil campanas de Belén
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