jueves. 09.02.2023
A GRECIA llegaron gañanes brutos del Lacio. Se zamparon en dos días varios siglos y engulleron su imperio y cultura alumbrando un hermoso bastardo. Eran los romanos. De pastorones pasaron a ingenieros de acueducto o a emperatrices, que más de un césar era reinona cebada con efebos nubios o casada con caballos como pareja de hecho. Se fiaban de los augures y arúspices que hacían periodismo de lo no sucedido, lo futurible. A estos profetas de cámara se les llamó algún tiempo en Roma petrusjotus, pero esto último es bulo envenenado que propala en sus últimas conferencias un historiador catalán que reivindica para Cataluña el uso exclusivo del nombre Hispania, pues sólo a esta tierra pertenece al bautizarla así los griegos; el resto de la península lo robó después, ¡que devuelvan el España a sus legítimos dueños, los catalanes y el resto levantino o levantisco!, proclama el tío. Y está en sobradísima razón, ya que el resto de historiadores catalanes admiten que su argumentación es irrefutable, pero que no están ellos por oponerse al expolio del nombre Hispania a estas alturas, que no, quitallá, santaritarita, que ya elegimos otro nombre y lo echamos al Registro, Catalonia is not Spain, Catalunya no é Ehpaññña, siquiyo, ni cañí ni madrillí, jodó, cuyons... Sostiene el documentado paleógrafo de Reus que al romano le llegó también su sanmartín porque era un cerdo contumaz. De nuevo otros bárbaros se comerían a la reinona dando jaque mate en dos jugadas con caballo atilano, torre numantina y alfil ostrogodo que hizo penetración vándala dando suerte mortal al césar por donde más gozaba. Aquellos bárbaros suevos, alanos o godos se pulieron y cuando se apoltronaron en los gozos del trono, otros bárbaros les esperaban, morenos ellos, de sur africano, moraima almanzora por demás. Aquellos árabes refinados, cultos y arquitectos también tenían su bárbaro a la vuelta de la historia, pastorones de Covadonga que echaron ocho siglos en la bronca. Y como ninguno de los imperios caídos resucitó, dice el de Reus que el islamismo no será quien joda otra vez a Occidente. Sus alumnos le han regalado unas gafas y una suscripción al boletín de la Casa Blanca. El de Reus recalcitra: Los nuevos bárbaros son pequeños y amarillos. Y no dice que comen rollito de primavera por no dar pistas.

Los bárbaros
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