domingo 28/2/21

Negrillo, migrata

Don Melitón tenía un negrillo que me le hacía bailar en platillo; yo cada noche le doy botellón, ¡que viva el negrillo de don Melitón!...

Hace dieciocho años, en el lindero de una viña muerta crecía rapuchado por ovejas un negrillín de apenas un palmo, pero de unos 4 o 5 años. Esperé al invierno para transplantarlo con su poco de raíz y así darle otro paisaje con agüita más a menudo que la que apenas sorbía en los resecos cuestos donde nació. Y me lo llevé a mi terraza dándole solo la tierra que cabe en un plato sopero con sus cuatro cagarrutas de oveja de adorno y abono... y se puso a crecer y a estirarse imparable porque ya no le faltó el traguico diario de agua (de la traída) que le llegaba precisamente de los grandes depósitos de Oteruelo que vio contiguos al nacer sin que le cayera de allí, teniéndola tan cerca, una sola gota para aliviar sus solaneras.

Hoy tiene veintitantos años, no cuenta con más tierra que la que cabe en una cazuela y mide un metro largo su arboladura de bonsai cazurrete con hoja menuda y tupida que apenas he tenido que podar para que cogiera pose de negrillón de Boñar jibarizado. Y desde que me pilló esos aires pensé más de una vez que su sitio estaría precisamente en esa villa montañesa, en su plaza, cuyo empedrado secular asesinaron; y sería así homenaje a su patriarca muerto soñando ser un día «el negrillín de Boñar»... pero pensándolo bien, hago fu, porque si lo llevo allí y ve el pobre ese bofetón de chapa forroñosa que ahora suplanta al difunto arbolón, se me seca en el acto de puro espanto.

Y no es plan. Este negrillín es heroico superviviente y sortea la grafiosis, «melancolía del olmo» que llevó a peor vida a la inmensa mayoría de negrillos de España. Y lo hace además desde hace nueve años en un balcón al que jamás llega el sol (como si le diera igual, más verdea en cara norte), brindando una lección: es descendiente de emigrantes; de Italia vinieron estos olmos con Felipe II para hacerse los reyes de plazas y atrios dando sombra al concejo, al ocioso de mañana rota y a los sabios fisgones del lugar.

Negrillo, migrata
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