viernes. 03.02.2023
LO MÁS importante es que el guaje vea las pisadas de los camellos, que certifique con sus propios ojos que por allí pasaron los Reyes, ante su ventana pararon y que entraron por la puerta sin llaves, porque los magos no abren, soplan y zas. Si el chaval está en edad de recelar, la prueba definitiva aguarda en el aparador o mesa del salón donde fueron dispuestas tres copitas de anís o vino sansón para que repusieran fuerzas sus majestades; y, efectivamente, allí aparecieron las copas bebidas y las miguillas de algún polvorón devorado. Ya, diría el crío, pero los camellos no se comieron la hierba que pusite en la puerta para ellos. Hombre, criatura, era de noche y seguramente no la vieron. Bueno, vale, serán los Reyes, aceptado, pero ¿y por qué no me trajeron la bicicleta? Vendrían demasiado cargados y la dejaron para otra vez. ¿Y el juego de la Guerra del Peloponeso con soldaditos griegos pintados a mano? Seguro que no la tenían en el bazar de Bagdad o se acabaron. ¿Y el juego de química? No querrás que crucen el Oriente Medio con eso, les acabarían acusando de querer fabricar armas de destrucción masiva y Bush no les hubiera dejado pasar. Ya, ¿y la metralleta sideral? Pues por lo mismo; sería sospechosa. ¿Y que pasó con el snowboard?, porque se lo puse bien clarito y subrayado, snowboard. Anda, ¿y quién te dijo a tí que los Reyes tenían que saber inglés si en su país sólo se habla el sánscrito? Jo, ¿y el emepetrés? Eso no puede haberlo en sus reinos porque allí todavía comen con los dedos. ¿Y la cámara de video? Se las llevaron todas a Spielberg para que las regalara personalmente a los huérfanos del Índico y del tsunami a ver si filman la próxima ola gigante y venden las imágenes en exclusiva y salen de aquella mierda con otra limosna de occidente. Ya, ¿y tampoco tenían un ordenador? Mi niño, te han dejado un ábaco con cuentas de colores que es el primer ordenata de la historia humana porque en aquellos países suyos les sobra y les basta con este gran invento para sus cálculos. ¿Un qué? Un ábaco. ¿Y por qué me han dejado un libro del Quijote que yo no pedí? Porque los Reyes son más listos que tú y ya se habrán enterado de lo del centenario. Ya, o sea, que los Reyes sois tú, tu puta tacañería y la ministra de Cultura; dime que no, papá... Y es que Reyes siempre fue para un niño el día de las preguntas tremendas.

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