lunes 20.01.2020
CORNADA DE LOBO

Te cuento

Cuéntame cómo te ha ido, si has conocido la felicidad... háblame de lo que has visto en tu largo caminar...

¿De verdad quieres que cuente el largo caminar que hizo mi dinero hasta llegar a hacer nido en la selva panameña de rascacielos financieros?...

Cuéntalo, por favor, cuéntalo... y que siga el «Cuéntame» las temporadas necesarias hasta que llegue a contar todo eso vuestro y la España de estos años contantes y sonantes, que lo cuenten (el guionista lo tiene fácil y a mano). Y nadie mejor que Imanol Arias y Ana Duato para seguir contando, cantando y protagonizando esa popular serie que paga la tele pública del «cuéntame cuentas y cuentos». Esa serie interminable que lleva en antena quince años no puede detenerse por estar bajo sospechas sus dos actores principales, que después de tanto tiempo ya no son ellos mismos ni sus apellidos, sino «los Alcántara», un espejo nacional, familia estereotipo de la historia última de este país de traca, atraca y matraca, familia que lleva tatuados en el pellejo de la saga todos los recientes episodios nacionales, pelín galdosianos y montón vallainclanescos.

Sin embargo, se barrunta que la serie se abortará porque Hacienda ya metió sus narices en ese cazuelo y ha «sugerido» al ente público que considere el mal ejemplo ético de continuar los protagonistas en la serie. Carpetazo.

Error.

Esa serie está llamada por su cuota de audiencia a prolongarse unos cuantos años más. Y debería hacerlo hasta que llegue el capítulo de contar lo que está pasando hoy, que tiene mucha gracia. Ahí es donde nadie bordaría mejor el papel que la Duato y el Arias, insuperable realismo (naturalmente, descontándoles del caché lo escaqueado con las tramoyas fiscales de su asesor, más el recargo y una propina para el pueblo pasmao que les admira).

Lo enigmático: ¿por qué Hacienda quiere fuera de pantalla a esos dos actores?... ¿apela también a la ética y se comporta de igual modo con el resto inmenso de investigados, imputados o corruptos morrocotudos?...

Lagarto.

Te cuento
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