domingo. 05.02.2023
UNA PIEDRA en el camino me enseñó que mi destino era rodar y rodar... Y una piedrona en el campus demuestra que los «falampus» siguen en su campar. Eso ye una escultura, ho...¡oh!... ¿Una escultura? Ye un piedrolo cuadrau, ye un cascajo picudo de cantera, un bloque sin desvastar con un furaco a un lado que paice la silueta de un paisano retaco estableciendo la talla académica requerida para la que parece talmente una granja de capacitación que la rodea, esto es, los edificios y facultades que vistos desde el cielo semejan tal cual la distribución de cuarteles de Camp David (compare usted ambas fotos); urbanística y arquitectónicamente, esta universidad ye feota, vulgarona; y ese piedrángano con el que se conmemora su veinticinco aniversario lo confirma a base de geometría a la moda con su vacío de emoción, su mole molante, su tosca macicez. Ya, pero ye una escultura (aviso: lo del ye y los arcaísmos de esta perorata son un anticipo de la próxima presentación de los estatutos universitarios traducidos -tal como se hizo recientemente con la Constitución- a llengua lleounesa, que otros dicen llingua llionesa y otros lleounés, un fablar de imposible norma que casi nadie sabe qué carajos es y ninguno lo huele y aún menos lo practica; gastemos en ello, entonces, un carral de dineros públicos; las ikastolas cazurras vendrán después, apuntó un observador y concluyó: los leoneses sois como los vascos, pero sin motivo). Eso ye un manolito, dijo aquel de allí advirtiendo nuestra supina ignorancia. No, le corrigieron, el verdadero monolito aún está por poner y será otro gasto frente al rectorado junto al que se pinará la bandera lleounesa de marras para ondeo de unos y canchondeo de extraños. O sea, que tendremos dos manolitos universitarios en el mismo año; pues también es fiebre la cosa, tú. Y, como no hay dos sin tres, andamos en averiguaciones y temores por saber cual será ese tercer manolito. Me soplan que podría tratarse del monumento al catedrático desconocido que no pisa el aula o departamento porque se enreda en comisones de servicios, doctorados brasileiros o excedencias de consejo de administración. O quizá lo dediquen al licenciado en paro o exiliado que, a la postre, es lo que más se fabrica en este campus de piedrolos, campus urbanizable, Campus Dei.

Un piedrolo
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