miércoles 21.08.2019
CORNADA DE LOBO

Ven a la fresca

Muérete de calor y torra, dale un sombrillazo al cretino que no deja de pisarte la toalla en la playa, soporta aglomeraciones, cuécete a fuego lento dentro de tu coche sin aire en atascos, pierde tiempo en encontrar dónde comer, paga veinticinco euros por dos cervezas y cuatro chopitos en un chiringuito-estafa y atestado, intenta en pelotas dormir en la terraza porque dentro no hay quien pueda, elude como puedas el débito conyugal (¡quitallá, con el calor que da eso!, dijo Forges), levántate hecho fosfato y carga la intendencia playera, embarrígate a cañas creyendo que así espantarás la sudora poniéndolo peor, intenta en vano una siesta aunque estés rendido y astroso, gástate un porrón en cremas protectoras que no logran evitar la pelleja cangreja que luces, busca algún oasis templado y empadrónate en unos almacenes con aire acondicionado donde tu santa acaba comprando lo chorra o innecesario, vete a cenar a una terraza donde el suelo/asfalto sigue ardiendo, trasnocha en copas porque otra vez no hay quien duerma... en fin, pégate unas buenas vacaciones en el sur como siempre planeáis queriendo dar envidia a la familia y amigos con fotos para aburrir (en realidad, las planea tu mujer, cazurra de culo frío).

Pero... ¿qué tal si al próximo os venís al norte, al termómetro razonable, a la fresca, a las nochecitas de arrimarse y a comer algo más que forraje pijito y paella de turista?... ¿qué tal si apetece siesta, bañarse en el río, leer algo, pasear para hacer hambre y cenar en patio con enredadera donde los pardales arman guirigay antes de empiltrarse, dormir a pierna suelta tras el arrime, levantarse descansados, coger las bicis, descubrir nuevos sitios, jugar, charlar el aperitivo y comer como Dios manda y la historia premia?... ¿y una ensalada de chicharro con cebolla y porrón de cerveza con gaseosa mientras miráis a media tarde la partida de bolos con los viejos del lugar que también tienen cosas que contar y vosotros conocer a poco que les deis hebra?... ¿y por qué nuestros sagaces técnicos de turismo no saben vender esta fresca divina?...

Ven a la fresca
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