sábado 21/5/22
                      Cierre total de mercados y hostelería en Austria. CHRISTIAN BRUNA
Cierre total de mercados y hostelería en Austria. CHRISTIAN BRUNA

Mercadillos de Navidad clausurados, calles comerciales desiertas, bares y restaurantes cerrados, pero colegios abiertos y colas para vacunarse. Así vivió Austria su primera jornada de confinamiento general por la nueva ola de coronavirus, en la que los empleados acudieron con cierta normalidad a trabajar si no se habían apuntado al teletrabajo. El gobierno del canciller federal, el conservador Alexander Schallenberger, dictó la orden de cierre total pocos días después de recluir en sus hogares únicamente a los no vacunados. La situación de emergencia acabó haciéndolo inevitable. Ayer se contabilizaron 13.806 nuevas infecciones, la cifra más alta hasta ahora para un lunes, y más de 3.000 personas están ingresadas en hospitales, 562 en unidades de cuidados intensivos. La tasa de incidencia del virus supera los 1.000 casos por cada 100.000 habitantes en una semana. Los niveles de vacunación, con solo el 66% de la población con la pauta completa, siguen siendo bajos. Los vacunados son algo menos de 5,9 de los casi 9 millones de habitantes que tiene el país. Sin embargo, las drásticas restricciones han provocado un verdadero asalto a los centros de vacunación, sobre todo de quienes desean recibir la inyección de refresco. Datos oficiales publicados ayer destacan que la pasada semana se administraron 653.750 vacunas, 107.465 de ellas a personas que acudían por primera vez a pincharse. Un total de 1,2 millones de ciudadanos de Austria cuentan ya con la vacuna de refresco. Mientras tanto, el 70% de los alumnos de escuelas y colegios austríacos acudieron con normalidad a sus centros, aunque en los estados de Salzburgo y Alta Austria, con una tasa de incidencia cercana a los 1.500 casos por cada 100.000 habitantes en una semana, la afluencia fue menor, del 50% y 60% respectivamente.

Aluvión de vacunas en Austria en el día del confinamiento