sábado. 02.07.2022
Daniel, subido a su Yamaha XJ600. FERNANDO OTERO
Daniel, subido a su Yamaha XJ600. FERNANDO OTERO

Los padres de Daniel Pisabarro fueron los precursores de la afición de este motorista, pero no fueron los únicos que aportaron leña al fuego de la pasión por el motor que siente este conductor.

Duncan recuerda la admiración con la que él y su padre veían al piloto Kevin Schwantz. «Su forma de pilotar hizo que me enamorara de las carreras», comenta Pisabarro. En las carreras de la Isla de Man también descubrió al piloto Guy Martin. La manera de conducir y su personalidad tan carismática.

Las carreras y los pilotos no solo han acompañado a Daniel a través de la pantalla y las revistas. La casualidad juntó al piloto asturiano Mamel Coto, «un gran amigo desde hace mucho tiempo». Gracias a su amistad Daniel y él pueden vivir el Gran Premio de La Bañeza, donde compite, desde dentro. Manel le enseñó una manera diferente de entender y amar las motos. Todos los pilotos de La Bañeza también han iluminado a Daniel para lanzarse a la carretera. Cuando aún no tenía moto, las reuniones en El rincón de Feith con los diferentes motoristas le empujaron a dar el salto a las dos ruedas.

«Felix y el bar conservan el espíritu autentico», allí Daniel, sus amigos y su mujer, forjan el amor por las motos y por todo lo que conlleva este mundo.

Todas estas personas son los ingredientes que han hecho posible que «este humilde motero» haya desarrollado una pasión concreta que va, desde la carretera, al vehículo y a su conductor. Entorno a los motoristas siempre ronda algo concreto y es la característica de esta pasión por: «El viento y la libertad». Esta forma de vida llega a todas las edades, a todos los géneros y a todos los rincones del mundo.

La historia de Daniel y sus influencias más destacadas en el motor
Comentarios