sábado 22/1/22

La quinta ola sigue en franco retroceso mientras España se encamina a doblar la curva de esta última embestida del virus. Y es que la incidencia acumulada (IA) se desplomó a nivel nacional más de 13 puntos durante el fin de semana hasta colocarse en los 673,52 casos por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días, confirmando así los optimistas datos de la semana pasada cuando, tras cinco semanas de aumento de la transmisión, los indicadores empezaron a mejorar. Desde el viernes se notificaron 157 muertes.

La incidencia bajó de forma notable espoleada por una importante caída del número de contagios. Sanidad notificó 55.939 nuevos positivos desde el viernes frente a los 61.625 del pasado fin de semana, una reducción del 10% en tan solo 7 días.

Además, los indicadores que marcan la tendencia de la pandemia fueron especialmente optimistas. La positividad (el porcentaje de pruebas positivas sobre el total de test realizados) cayó por quinta jornada consecutiva hasta colocarse en el 15,46%. Por su parte, la incidencia acumulada a 7 días cayó a 291,87, muy por debajo de la mitad de la de 14 días, lo que vaticina que los casos seguirán cayendo en los próximos días de forma continuada.

«Lenta» bajada

A pesar de los datos halagüeños, María José Sierra, jefa del área del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) avisó que la incidencia sigue siendo «muy alta» y que la bajada es «lenta».

Y todo ello —recordó— cuando hay grandes diferencias entre las comunidades, con 7 de ellas con una incidencia superior a 700 casos por 100.000 habitantes a 14 días.

La número 2 de Fernando Simón explicó que Sanidad, una vez alcanzado el pico de casos, espera que en los próximos días se llegue a doblar la curva de esta quinta ola. Sierra dijo que el CCAES cree que entre 10 y 14 días tras el máximo de contagios —que según las estimaciones de los técnicos pudo tener lugar a mediados de la semana pasada— empezaran a bajar las cifras de la presión hospitalaria.

Y es que, según los datos de este lunes, el número de ingresados siguió subiendo hasta superar la barrera de los 10.000, algo que no se veía desde finales de abril durante el pico de la cuarta ola. Exactamente fueron 10.578 las personas encamadas frente a los 9.825 del viernes.

La incidencia en España desciende en 13 puntos durante el fin de semana
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