domingo 17/10/21

Las merinas toman León tras decir adiós a Babia

Un río de 3.500 ovejas atravesó ayer la capital leonesa en su camino de Babia a las majadas de las riberas del Bernesga, el Porma y la Sobarriba. Las merinas de Domitilo Fernández, a punto de parir, llegan hoy a su destino tras cinco días y cuatro noches de camino desde los puertos de Torre de Babia y La Cueta. Conducidas por Dimitru, un pastor de origen rumano, y custodiadas por dos patrullas móviles de la Policía Local, los tres hatajos que componen el rebaño de ovejas y cabras acusaban el cansancio y la sed al mediodía mientras atravesaban La Lastra. Los conductores no rechistaron. Saludaban a los pastores mientras grababan el momento con sus móviles. Los careas tuvieron trabajo para impedir que se echaran al río y a la fuente a su paso por La Lastra.

Un niño y una niña hacían cálculos sobre el volumen del rebaño: «Por lo menos son 500», decían. Se morían de ganas por tocar alguna oveja, mientras su madre les desalentaba: «Van muy deprisa, ya están lejos».

Son rebaños trasterminantes, que hacen la trashumancia entre las riberas y los puertos de montaña dentro de la provincia de León o a distancias de no más de 200 kilómetros en la comunidad autónoma. Las merinas de Tilo, ganadero afincando en Marne, son de las primeras en terminar su veraneo. «Están para parir a primeros de septiembre y si las dejamos más tiempo podrían parir en el camino por el estrés», comentan.

Los solares abandonados a la entrada de Puente Castro se beneficiaron del paso de las merinas, aunque fue demasiado breve para acabar con toda la maleza. «Las ovejas van limpiando todo, si hubiera más en el monte no habría tantos incendios», apunta María Jesús que, como cada año, baja del puerto con la ganadería familiar antes de incorporarse a su puesto en el aula. «Hemos tenido un buen verano», dice contenta.

Las merinas toman León tras decir adiós a Babia
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