lunes 21.10.2019

120 años de uno de los mayores genios del cine

Imagen del director Alfred Hitchcok. RAPH GATTI.
Imagen del director Alfred Hitchcok. RAPH GATTI.

Desde Jordan Peele (Déjame salir, Nosotros) hasta David Fincher (Perdida, La habitación del pánico), pasando por Martin Scorsese (El cabo del miedo, Shutter island), gran parte de la trayectoria de Brian de Palma e incluso David Lynch (Mulholland drive), las referencias al cine de Alfred Hitchcock se suceden en tramas que convierten al espectador en voyerista, con falsos acusados, víctimas rubias e identidades dobles. François Truffaut aseguraba, incluso, que Hitchcock se encontraba al nivel de artistas como Kafka, Dostoyevsky y Edgar Allan Poe a la hora de describir la ansiedad del hombre.

“Hitchcock es puro cine, influencia ‘a fuego’ en el género y fuente de inspiración para tantos cineastas”, dijo a el director español Francisco Javier Gutiérrez (Rings), un gran admirador de Hitchcock al que rindió homenaje con el cortometraje Norman’s room, que giraba en torno a la célebre secuencia de Psicosis en la ducha, “de brillante ejecución e impacto”.


Nominado al Óscar en cinco ocasiones como mejor director (Rebeca, Náufragos, Recuerda, La ventana indiscreta y Psicosis), únicamente recibió el reconocimiento de la Academia de Hollywood con la estatuilla honorífica que se le hizo entrega en 1968 de manos de Robert Wise. Además, cuatro de sus obras obtuvieron la nominación como mejor película (Enviado especial, Sospecha, Recuerda y Rebeca, que se llevó el galardón). Pero su talento iba mucho más allá de lo que los premios podían atestiguar.

El orondo realizador de papada prominente, nacido en Essex el 13 de agosto de 1899, construyó una filmografía sin parangón a lo largo de seis décadas. Sus inicios en la época del cine mudo dejaron perlas como El enemigo de las rubias, en la que comenzó a labrar su peculiar capacidad para crear tensión y suspense (el denominado estilo ‘hitchcockian’), esta vez con una historia en la que una mujer sospecha que uno de sus huéspedes es un temido asesino en serie conocido como El vengador. 

Además, la cinta es recordada por ser la primera ocasión en que el director hizo acto de presencia en la pantalla, una seña que se convertiría en característica de su cine. Su primer trabajo hablado fue Chantaje, un film rodado originalmente en mudo y que, posteriormente, fue reeditado con sonido. Y antes de dar el gran salto a Hollywood convencido por el productor David O. Selznick (con quien firmó un contrato por cinco películas y 800.000 dólares), dejó dos de los mejores thrillers británicos de la historia (39 escalones y Alarma en el expreso) con elementos tan recurrentes de su cine como el espionaje y la confusión de identidades.

Con su marcha a EEUU se vio al Hitchcock más brillante y no pudo comenzar esa andadura con mejor pie que con un clásico en toda regla como Rebeca (1940), una película protagonizada por Laurence Olivier y Joan Fontaine que obtuvo 11 candidaturas a los Óscar. Fontaine, un año después, se llevó el premio de la Academia por Sospecha, algo que ningún otro actor (hombre o mujer) logró con una película del cineasta británico. Esa cinta supuso también su primer trabajo con Cary Grant, con quien volvió a colaborar en Encadenados, Atrapa a un ladrón y la mítica Con la muerte en los talones. La soga (1948), su primera película en color, fue también el inicio de sus trabajos con James Stewart, con quien filmó después La ventana indiscreta, El hombre que sabía demasiado y Vértigo. Y en ese catálogo faltan aún por mencionar títulos como la célebre Los pájaros, Topaz, Cortina rasgada, Extraños en un tren, Crimen perfecto o Marnie, la ladrona, entre otros, además del famoso formato televisivo Alfred Hitchcock presenta, cuya inolvidable sintonía daba paso a la aparición de perfil del celebrado realizador.

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