domingo 08.12.2019

A la filosofía por el cómic

Los universitarios estudian a Nietzsche y Maquiavelo a través de viñetas.
A la filosofía por el cómic

Los estudiantes de filosofía más rezagados dejarán de llevarse las manos a la cabeza para intentar entender las teorías de Maquiavelo o Nietzsche, que pueden encontrarse ya en formato cómic y además con estética manga, aunque no a todos les parece buena idea.

El caramelo para las editoriales ya tiene un nombre. El arte de la viñeta se abre camino en un nuevo mercado en el que todo el público tiene acceso a las grandes obras de la historia del pensamiento y de la filosofía. La cultura del manga japonés es hoy la artífice de que Nietzsche, Maquiavelo o Spinoza tengan ya su propio cómic.

El historietista ganador del Gran Premio del Salón del Cómic de Barcelona (España), José Ortiz, afirmaba a Efe que el mercado del cómic está hoy «bastante decaído», pero animaba a los jóvenes a seguir dibujando. Un mensaje de optimismo que algunas editoras supieron ver hace más de una década.

En las librerías ya encontramos títulos como El Príncipe de Maquiavelo, Filosofía para profanos o Nietzsche, una versión de Michel Onfray de la vida del filósofo alemán. Todos ellos ejemplo de este nuevo fenómeno que sigue la estructura del famoso Tintín y que está teniendo una gran aceptación de ventas.

La estructura del cómic o manga, como así se denomina en la cultura nipona, se ha abierto a una nueva frontera: la filosofía y los ensayos de pensamientos de grandes autores como Spinoza, uno de los tres representantes del racionalismo junto a Descartes y Leibniz.

Herder editorial lleva a sus espaldas tres títulos y espera un cuarto para el próximo otoño. «Los mangas inspirados en grandes textos filosóficos como Así habló Zaratustra, de Nietzsche o El Príncipe, de Maquiavelo, son un ejemplo de este intento por llevar la filosofía a públicos más amplios que al tradicional academicista o universitario», aseguran fuentes de este sello.

Y es que la crisis también se ha hecho notar entre los eruditos. El mundo académico ha dejado de ser un «mercado» tan importante como lo era antes, «las universidades ya no absorben tantos libros como hace años y hoy los estudiantes ya no leen tanto y trabajan con extractos».

Por ello, los libros ilustrados y el cómic están teniendo un nuevo auge, ahora en especial, con este tipo de propuestas que llevan la filosofía y el pensamiento a las imágenes. «Los tres primeros mangas nos han funcionado muy bien. El Príncipe lo acabamos de lanzar y es pronto para sacar conclusiones, pero el Así habló Zaratustra ya va por la cuarta impresión», asegura la editorial.

En el caso de la editorial Sexto Piso ha sido «una auténtica satisfacción poder llevar el trabajo que ya veníamos haciendo en la edición de narrativa y ensayo, a este tipo de formatos». Las viñetas ocupan ahora un mayor espacio al del texto en estas publicaciones de grandes autores de la filosofía contemporánea.

Algo que conoce bien Max, pseudónimo de Françesc Capdevilla e ilustrador de Tándem edicions. Hace ya más de una década, pusieron en marcha ‘Filosofía para profanos’, una colección que nació con la idea de que «las ilustraciones no han de ser privativas de la infancia» y con la que pretenden contribuir a la divulgación de la filosofía.

Vale más una imagen

La cultura de la imagen ha podido con la escritura. Algo que agradecen hasta los profesores de instituto, que ahora se han apuntado a usar el manga para trabajar en sus clases, antes llenas de textos interminables, afirma Herder. Aunque hay también voces escépticas, como la de José Luis Villacañas, catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, que opina que «esta iniciativa, aunque no es mala, puede crear un efecto negativo y de distanciamiento con el público debido a que la cultura manga tiene un carácter muy fuerte, y que puede no tener la aceptación esperada entre los que no son afines a ella». Villacañas plantea como solución imitar el modelo noruego y adaptar los problemas filosóficos a la edad mental de niños y adolescentes, además de intentar lograr que se vea reflejada nuestra cultura gráfica «más realista, y no tan formalista como la japonesa».

Desde las editoriales sin embargo han visto en este arte una forma de llegar al público, cada vez más afín a este gusto por las ilustraciones en blanco y negro características del manga, y que ciertamente ayudan a comprender parte del complemento estético que son estos textos como El príncipe, uno de los tratados de política más importantes de la historia.

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