sábado. 04.02.2023

A León le brotan los museos

Abrieron seis en menos de diez años, la Casona es el siguiente y el Catedralicio planea una ampliación.

Una buena noticia puede convertirse en una maldición. Es lo que le ha ocurrido a León con la fiebre de los museos. En menos de una década han abierto seis (Pallarés, el Bíblico, el CLA, el museo romántico de Sierra-Pambley, el Musac y Palacio del Conde Luna) otro está en ciernes (la Casona de Puerta Castillo) y el Museo Catedralicio planea su expansión hacia el claustro del Seminario Mayor, pero el problema ahora, en plena crisis, es mantenerlos.

Aunque la cultura es un derecho que no debe ser cuantificado en términos de éxito o fracaso en función de los visitantes, la escasez de público tiene que hacer meditar a las instituciones que los museos no pueden ser exclusivamente contenedores de arte. Crecieron como ‘champiñones’ en años de bonanza. Todas las provincias querían centros de arte contemporáneo y ‘musealizar’ la cultura, igual que décadas atrás todos los pueblos abrieron un teleclub y, posteriormente, un Centro de Interpretación.

Pero el público pide más o, no sólo, exposiciones ‘muertas’, como si los museos fueran bodegones clásicos. La pregunta es: ¿hay que darle al público lo que quiere? y ¿por qué algunas exposiciones arrasan y otras son un fiasco? El caso más loable es el del Museo de León (Pallarés), que sin apenas presupuesto para programar y, a pesar de tener una colección permanente, organiza talleres para niños y exposiciones temporales todo el año.

No sólo los museos públicos están al borde del abismo. El Bíblico Oriental, con una colección única en el mundo, no ha sabido tampoco gestionar de forma eficaz —a tenor de las cifras: 33.929 visitantes en cuatro años— sus espectaculares tesoros, que siguen siendo desconocidos por los propios leoneses. Este museo prepara para la primavera una exposición en torno a la reina Cleopatra.

El museo romántico de Sierra-Pambley, inaugurado en el 2006, es uno de los favoritos de los turistas, según los datos de Tripadvisor; y también uno de los que realiza mayor número de actividades: cursos, congresos, conferencias, talleres...

En León, una provincia sin industria y con muchas empresas abocadas al cierre, la cultura y los museos son un ‘gancho’ para el turismo que habría que mimar. El ejemplo es Bilbao, una ciudad que dio un vuelco con la construcción del Guggenheim; o Valencia y su Ciudad de las Artes —aunque la cubierta de Calatrava se desmorone—.

Tras la euforia inicial, los museos leoneses han sufrido una sangría de visitantes que se acentúa año a año. 2014 empieza con un nuevo proyecto: la Casona de Puerta Castillo. El edificio albergará el Centro de Interpretación del León Romano (planta baja), los tesoros del Archivo Municipal (primera planta) y la marca ‘León, cuna del parlamentarismo’ (2º piso). El Ayuntamiento pretende destinar al inmueble, cuya restauración ha costado cerca de dos millones, sólo 15.000 euros anuales para mantenimiento. La duda es lógica: ¿seguirá los pasos de los últimos museos de la ciudad?

A León le brotan los museos
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