viernes. 27.01.2023
El pintor José Serfaty expone sus obras en la sala del Centro Cultural El Albéitar

A vueltas con la música

José Serfaty llega estos días a la sala del Ateneo Cultural El Albéitar con una serie de cuadros y esculturas dedicados a un tema único: la música. Nadie mejor que su hija, Leonor, para introducirnos en la exposición de este artista. «La obra que José Serfaty nos presenta contiene un amplio mensaje, un espíritu libre, joven e individual, construidos bajo una técnica matemática, rigurosa y firme. El paraíso mecánico nos transporta a un viaje artístico, sentimental y soñador, que propone, investiga y habla por sí mismo. Nos arrastra a un mundo de armonía abriendo una ventana a la libertad». Por su parte el propio artista define así la muestra: «La he llamado El paraíso mecánico, que es una metáfora del saxofón y de los instrumentos de música en general. Todo viene dado por mi gran afición a la música y porque la música prolonga de alguna manera la pintura. Esa afición por la música me hace pintar músicos, danzantes, instrumentos... es una especie de prolongación del sueño que es el arte». José Serfaty estudió Bellas Artes en San Fernando y es un estupendo conocedor de las diferentes técnicas artísticas. «En esta ocasión -nos dice- los cincuenta trabajos pictóricos que presento son acuarelas reforzadas con tinta y lapicero. Las obras escultóricas son tallas en madera». Se aprecia una clara evolución en los cuadros de esta muestra si mantenemos la referencia de anteriores exposiciones, la última en la capital leonesa la celebró en el año 2000, en la galería Arte Lancia. El artista asegura que esta evolución es consecuencia de que «somos humanos y vivimos. A pesar de todo -asegura- yo sigo mi línea figurativa transformada según mis propios parámetros y que desearía que fuese una figuración poética, tal y como pide el tema de la música». «Amor al arte en su estado más puro -comenta Leonor Serfaty- pero también en cada una de sus vertientes, la obra presenta un continuo homenaje a todas ellas. Pintura y escultura forman la exposición entre estallidos de color y sobriedad material. Es de destacar en la pintura el encuadre, muchas veces de carácter fotográfico, como parte de una secuencia cinematográfica. El cuadrado de la libertad, para el pintor el lienzo, no supone un límite finito de aquello representado, sino la congelación temporal a modo de fotograma de un sueño, una vida, un viaje, en el que el espectador puede participar».

A vueltas con la música
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